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Trump ordena bloqueo naval y cobro de peajes en el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos dispuso medidas que incluyen el bloqueo del estrecho y la imposición de peajes a los buques que lo atraviesen. La decisión, tomada hace 13 días, genera fuerte tensión en el Golfo Pérsico y amenaza el flujo mundial de petróleo.

Publicado el 27 de julio de 2026, 21:20 hs

El presidente Donald Trump ordenó el 14 de julio el bloqueo naval del estrecho de Ormuz y la imposición de peajes a todo buque que pretenda cruzarlo, según reveló The New York Times en un informe que confirma la medida tomada hace 13 días.

La disposición, que aún no fue formalizada públicamente por la Casa Blanca, implica el despliegue de fuerzas navales estadounidenses para controlar el paso estratégico entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán. Fuentes consultadas por este diario indicaron que la orden busca “garantizar la seguridad de las rutas marítimas” y, al mismo tiempo, generar ingresos directos para Estados Unidos mediante el cobro de un peaje por tránsito.

El estrecho de Ormuz es la vía por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial y casi un tercio del gas licuado que se comercializa por mar. Cualquier alteración en su libre navegación afecta de inmediato los precios internacionales de la energía y, por extensión, la economía de docenas de países, incluyendo la Argentina.

Hasta el momento, ni el Pentágono ni el Departamento de Estado han emitido comunicados oficiales que detallen el alcance operativo de la medida. Sin embargo, analistas consultados advierten que un bloqueo efectivo o la mera amenaza sostenida podría provocar una escalada con Irán, que considera el estrecho como zona de soberanía compartida y ha advertido en el pasado que responderá con fuerza a cualquier intento de cerrarlo.

Desde el punto de vista legal, la orden plantea interrogantes. El derecho internacional del mar reconoce la libertad de navegación en estrechos usados para el tránsito internacional. Imponer peajes unilaterales y bloquear el paso podría interpretarse como una violación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, aunque Estados Unidos no es parte plena del tratado.

En el plano económico, el impacto ya se siente. Fuentes del mercado petrolero consultadas por Última Hora Diario señalaron que los precios del crudo Brent subieron más de 4 dólares por barril en las últimas dos semanas, en parte por la incertidumbre generada por la noticia. En la Argentina, donde la energía representa una porción relevante de la canasta de importaciones, el encarecimiento del petróleo se traslada rápidamente a los precios de los combustibles y, por ende, al costo de vida.

El Gobierno argentino, a través de la Cancillería, expresó “preocupación” por la medida y llamó a la desescalada. “La libre navegación en Ormuz es vital para la estabilidad energética global”, indicó un comunicado oficial emitido el viernes pasado.

Desde el Golfo, los países productores de la OPEP+ observan con alarma. Arabia Saudita y Emiratos Árabes, aliados tradicionales de Washington, se encuentran en una posición incómoda: no pueden criticar abiertamente a su principal socio estratégico, pero tampoco ignoran que un peaje impuesto por Estados Unidos sienta un precedente peligroso para el control futuro de las rutas energéticas.

Expertos en geopolítica consultados coinciden en que la medida forma parte de la presión máxima que la administración Trump busca ejercer sobre Irán tras el colapso de las negociaciones nucleares. Al mismo tiempo, busca generar un flujo de ingresos extraordinarios que el presidente estadounidense ha mencionado en privado como “pago por la protección de las rutas marítimas”.

Hasta el cierre de esta edición, no se reportaron incidentes navales directos en el estrecho, pero el tráfico comercial ya registra demoras y desvíos preventivos hacia rutas más largas y costosas. La Armada de Irán, por su parte, anunció maniobras militares en la zona para “garantizar la seguridad de la navegación”.

La decisión de Trump reabre un debate antiguo: hasta dónde puede llegar una potencia para imponer su visión de seguridad en un bien común global. Por ahora, el estrecho de Ormuz ya no es solo un corredor marítimo; se convirtió en un nuevo escenario de la confrontación entre Washington y Teherán.

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