Todos los ganadores de Gran Hermano Argentina a lo largo de su historia
Desde la primera edición en 2001 hasta la más reciente, repasamos quiénes se llevaron el primer premio y los momentos más recordados de cada reality.
El reality show que revolucionó la televisión argentina cumple más de dos décadas desde su estreno. Gran Hermano no solo generó audiencias récord y debates interminables, sino que convirtió a varios desconocidos en figuras públicas casi de la noche a la mañana.
Desde su debut en 2001 de la mano de Telefe y la conducción de Jorge Rial, el formato de Endemol ha tenido 11 ediciones (incluyendo el actual ciclo de 2022-2023 que se extendió hasta 2024). Aquí va el listado completo de ganadores, con algunos datos que marcaron cada temporada.
Marcelo Corazza (2001) El primer gran hermano de la historia argentina se impuso en una final cerrada contra Milagros. Corazza, publicista de 30 años, se llevó el premio de 300 mil pesos y se convirtió en el rostro que inauguró el fenómeno. Su paso por la casa fue discreto pero efectivo; después del reality tuvo una carrera irregular en medios y, años más tarde, volvió a las noticias por motivos judiciales ajenos al programa.
Gabriel “El Mago” Corrado (2002) El mago se coronó en la segunda temporada y se llevó el afecto del público con su carisma y trucos. La final de esa edición fue una de las más vistas de la televisión de entonces. Corrado intentó seguir en el mundo del espectáculo, aunque nunca logró repetir la misma popularidad que dentro de la casa.
Mariana “Naná” Fabbian (2003) Primera mujer en ganar el reality. Naná, una joven de 23 años de Buenos Aires, se destacó por su espontaneidad y su romance dentro de la casa con “Chino” Scalisi. Su victoria fue celebrada como un triunfo de la frescura y la autenticidad.
Mariana “La Pitu” Carrizo (2007) Tras cuatro años de pausa, el reality regresó y la cordobesa La Pitu se quedó con el botín. Su estilo directo y sin filtros conquistó a la audiencia. Después del programa participó en varios ciclos de televisión y siguió vinculada al mundo del espectáculo.
Alejandro “El Negro” López (2010) En la edición que marcó el regreso fuerte del formato, el mendocino López ganó con una imagen de tipo noble y trabajador. Su romance con Romina, otra participante, fue uno de los ejes emocionales de la temporada.
Diego “El Cebolla” Maradona (2011) No, no es el Diez. Este Diego Maradona, apodado Cebolla, se impuso en una final memorable. Proveniente de una familia humilde de La Plata, su historia de superación fue uno de los grandes relatos de esa edición.
Agustín “El Tirri” Palavecino (2015) El rosarino se coronó en la séptima temporada y se destacó por su perfil bajo y su buena relación con casi todos los participantes. Después del reality mantuvo un perfil más reservado que la mayoría de sus antecesores.
Marcos “El Colorado” Bertella (2016) El cordobés ganó la octava edición en una final muy peleada. Su carisma y su forma de resolver conflictos dentro de la casa fueron clave para llevarse el premio.
Yasmila Centeno (2022) La primera ganadora en más de seis años. La joven formoseña se impuso en una edición que rompió récords de audiencia y que volvió a poner al reality en el centro de la conversación pública. Su victoria fue celebrada especialmente en el norte del país.
Furia (2023-2024) Juliana Díaz, más conocida como Furia, se convirtió en la ganadora de la edición más larga de la historia del programa. Su personalidad fuerte, sus enfrentamientos y su capacidad para generar debate la transformaron en la participante más polarizante de las últimas temporadas. Más allá de las controversias, se llevó el primer premio y una enorme exposición mediática.
El formato demostró una y otra vez su capacidad para adaptarse a los tiempos. Lo que empezó como un experimento televisivo terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural que sigue generando titulares más de 20 años después. Cada ganador representa un momento distinto de la Argentina y de la televisión que lo albergó.
Más allá de los premios en dinero, lo que todos tienen en común es haber vivido una experiencia única: 24 horas bajo la mirada de las cámaras, sin posibilidad de esconderse. Algunos lo aprovecharon mejor que otros, pero todos dejaron su huella en la memoria colectiva.