Policiales

Prisión preventiva para 14 policías de Rosario por cargas fantasma de combustible

Un juez dictó la prisión preventiva para 14 efectivos de la Policía de Santa Fe acusados de integrar una red que simulaba compras de nafta y gasoil para embolsar dinero. El caso expone corrupción en el corazón de la fuerza que combate el narcotráfico en Rosario.

Publicado el 20 de julio de 2026, 16:00 hs

Un juez de Instrucción de Rosario dictó la prisión preventiva para 14 policías de la provincia de Santa Fe, acusados de formar parte de una asociación ilícita que simulaba cargas de combustible para cobrar dinero que nunca se gastaba en nafta ni gasoil.

La medida, firmada este miércoles, alcanza a efectivos de distintas jerarquías que prestaban servicio en seccionales y dependencias de la Unidad Regional II. Según la investigación, durante al menos dos años inflaron facturas de combustible en las estaciones de servicio habituales de la fuerza, generando un perjuicio millonario al Estado provincial.

La causa comenzó hace más de un año tras una denuncia interna y se profundizó con peritajes contables y análisis de los sistemas de control de la Policía. Los investigadores detectaron que los tanques de los móviles policiales nunca recibían las cantidades que figuraban en los remitos. El excedente se vendía o se cobraba en efectivo por parte de los involucrados.

Entre los detenidos hay comisarios, subcomisarios, cabos y agentes. La fiscalía sostiene que se trataba de una estructura organizada con roles bien definidos: unos falsificaban las órdenes de carga, otros firmaban los recibos y un tercero se encargaba de retirar el dinero en las estaciones de servicio.

"No estamos ante hechos aislados de corrupción, sino ante un sistema que funcionaba como una verdadera empresa delictiva dentro de la institución", sostuvo una fuente judicial consultada por este medio. La pesquisa también alcanza a tres empleados de estaciones de servicio que habrían actuado como facilitadores.

El caso golpea especialmente a la Policía de Rosario, que en los últimos años viene siendo señalada por sus vínculos con el narcotráfico. Varios de los efectivos procesados habían participado en operativos contra bandas narco en los barrios más calientes de la ciudad. Ahora, desde el penal de Piñero, enfrentan cargos por estafa, abuso de autoridad, falsedad ideológica y asociación ilícita.

La defensa de los policías argumenta que se trata de irregularidades administrativas y que no existió dolo ni enriquecimiento personal. Sin embargo, los peritos contables hallaron transferencias y depósitos en cuentas de familiares que no se condicen con los sueldos declarados.

Desde el Ministerio de Seguridad de Santa Fe aseguraron que se trata de una "depuración interna" y que seguirán colaborando con la Justicia. "Cualquier policía que delinque deja de ser policía", dijo un vocero oficial. La oposición, en cambio, habla de "descomposición estructural" y exige la renuncia del ministro.

Este no es el primer escándalo de este tipo en la provincia. En 2023 ya se había descubierto un mecanismo similar en la Policía Vial, aunque de menor escala. Fuentes de la Procuraduría de Criminalidad Económica advirtieron que el modelo de "cargas fantasma" se replicó en otras dependencias y que la investigación podría ampliarse.

Para las familias de las víctimas de la violencia narco en Rosario, el caso genera bronca y desconfianza. "Mientras los pibes se matan en los barrios, la policía se roba la nafta que tendría que usar para perseguir a los narcos", resumió una vecina de Villa Gobernador Gálvez que perdió un hijo en un enfrentamiento entre bandas.

La causa sigue abierta. La fiscalía busca determinar el monto total defraudado —que por ahora supera los 45 millones de pesos— y si hubo complicidad de mandos superiores. Por ahora, los 14 efectivos permanecerán tras las rejas al menos hasta que se eleve la causa a juicio oral.

En los pasillos de tribunales de Rosario, este caso se lee como un síntoma más de una fuerza que, en muchos barrios, perdió hace rato la confianza de la gente. Porque cuando la policía se roba la nafta, el barrio ya sabe que tampoco va a llegar cuando realmente la necesita.

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