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Por qué la crisis en Irán podría convertirse en el mayor shock petrolero de la historia

La escalada bélica en Medio Oriente amenaza con desestabilizar el suministro global de crudo. Expertos advierten que un conflicto prolongado en Irán superaría shocks anteriores como la crisis de 1973.

Publicado el 11 de julio de 2026, 09:55 hs

La escalada del conflicto armado en Irán ha puesto en alerta a los mercados energéticos mundiales. Según analistas consultados por la BBC, el riesgo de que esta crisis se convierta en el mayor shock petrolero de la historia radica en la posición estratégica del país persa y su rol clave en la producción y tránsito de crudo.

Irán controla el Estrecho de Ormuz, por donde pasa casi el 20% del petróleo mundial. Cualquier interrupción significativa en esta ruta marítima tendría consecuencias inmediatas en los precios globales. Expertos estiman que un cierre prolongado podría duplicar o triplicar los valores actuales del barril de Brent, con impactos directos en economías emergentes como la argentina.

El conflicto actual no solo afecta la producción interna iraní —que ronda los 3,5 millones de barriles diarios— sino que pone en jaque la estabilidad de toda la región. Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes y Kuwait representan juntos más del 30% de la oferta mundial. Un efecto dominó podría paralizar gran parte de esa capacidad extractiva.

Históricamente, los shocks petroleros más graves se produjeron por embargos o guerras que redujeron la oferta de manera abrupta. La crisis de 1973, provocada por el embargo árabe, multiplicó por cuatro el precio del crudo. La Guerra del Golfo en 1990 generó un pico que duró meses. Sin embargo, lo que ocurre ahora en Irán combina varios de esos factores a una escala mayor: involucra al segundo productor de la OPEP y amenaza infraestructura crítica.

Desde el punto de vista económico, un shock de esta magnitud golpearía con fuerza el bolsillo de los argentinos. El país importa alrededor del 15% de su consumo de combustibles y el precio internacional se traslada rápidamente a naftas, gasoil, transporte y costos de producción. En un contexto de inflación todavía alta, el impacto en los precios al consumidor sería inmediato y profundo.

Los analistas advierten además que las reservas estratégicas de los países de la OCDE no serían suficientes para compensar una caída prolongada. La Agencia Internacional de Energía calcula que solo podrían cubrir entre 60 y 90 días de demanda global. Pasado ese plazo, la escasez se volvería estructural.

Desde el punto de vista geopolítico, la crisis también pone en evidencia la fragilidad del equilibrio energético mundial. China, principal comprador de crudo iraní, ya está diversificando fuentes, pero Europa y buena parte de Asia dependen fuertemente del Golfo Pérsico. Estados Unidos, que había logrado cierta independencia energética, volvería a sentirse expuesto.

Hasta el momento, los mercados ya reaccionaron con subas de más del 15% en los futuros del crudo. Pero los especialistas coinciden en que esto es solo el comienzo. Si el conflicto se extiende más allá de las próximas semanas, el shock podría superar todos los registros históricos tanto en magnitud como en duración.

Desde Última Hora Diario seguimos de cerca los movimientos diplomáticos y los datos de producción que puedan surgir en las próximas horas. La incertidumbre es alta y la volatilidad en los mercados, extrema. Lo que hoy parece un conflicto regional puede transformarse rápidamente en una crisis global con consecuencias que llegarán a cada provincia argentina.

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