Plan Bandera: el Gobierno redistribuye agentes federales tras la baja de homicidios en Rosario
Tras la caída de los homicidios en Rosario, el Gobierno nacional relanza el Plan Bandera con una redistribución de fuerzas federales. La medida busca reforzar otras zonas calientes del país sin descuidar la ciudad santafesina.
El Ministerio de Seguridad de la Nación anunció una nueva etapa del Plan Bandera, el operativo que desde 2022 concentra fuerzas federales en Rosario para combatir el narcotráfico y la violencia. Según datos oficiales, la ciudad santafesina registró una caída de más del 50% en homicidios durante el primer semestre de 2025 respecto del mismo período del año anterior.
La novedad es que, en lugar de sumar más efectivos, se redistribuirán los agentes ya desplegados. Fuentes del ministerio indicaron que parte de las tropas de la Policía Federal, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval serán reasignadas a otras provincias con índices de violencia en alza, como partes del conurbano bonaerense y el norte del país. En Rosario se mantendrá un piso de presencia federal, pero se priorizará inteligencia y operativos focalizados.
"La baja sostenida de homicidios nos permite ser más eficientes con los recursos disponibles", justificó un funcionario de alto rango que pidió reserva. El anuncio se da en medio de la discusión por el financiamiento de las fuerzas de seguridad y la presión de varios gobernadores que reclaman mayor apoyo federal en sus territorios.
Según cifras de la Unidad de Análisis Criminal del Ministerio de Seguridad, Rosario pasó de 147 homicidios en los primeros seis meses de 2024 a 68 en el mismo lapso de 2025. La tendencia se mantiene incluso en los barrios históricamente más calientes, aunque persisten episodios de balaceras y ajustes de cuentas vinculados al narco.
Especialistas consultados advierten que la redistribución debe ser gradual y sustentada en datos. "Bajar la guardia demasiado rápido puede revertir los logros", señaló un ex funcionario provincial que participó del diseño inicial del plan. Por su parte, desde el municipio rosarino celebraron la decisión pero pidieron que se mantenga el apoyo logístico y tecnológico.
El Plan Bandera nació como respuesta a la escalada de violencia que convirtió a Rosario en una de las ciudades más peligrosas de América Latina. Incluyó la llegada de cientos de efectivos federales, la creación de una unidad especializada y el despliegue de tecnología de vigilancia. Con el tiempo, la estrategia combinó presencia visible con investigaciones sobre las economías criminales.
Ahora, el desafío es consolidar esa baja de la violencia sin que se traslade el problema a otras jurisdicciones. El Gobierno asegura que la redistribución se hará con criterio federal y que se mantendrán los canales de coordinación con la provincia de Santa Fe.
Desde la oposición local, algunos legisladores cuestionaron la medida y advirtieron que "la pelea contra el narcotráfico no se gana con números de una planilla". Pidieron mayor inversión en inteligencia y políticas de prevención social que vayan más allá de la presencia policial.
Por ahora, el Ministerio de Seguridad no dio a conocer el cronograma exacto de la redistribución ni el número preciso de agentes que dejarán Rosario. Se espera que en las próximas semanas se den más precisiones y que el anuncio se formalice en una conferencia de prensa.
Lo concreto es que, por primera vez en tres años, el Gobierno considera que Rosario ya no requiere el mismo nivel de saturación federal. Si la tendencia de la baja de homicidios se mantiene, el Plan Bandera pasará de ser un operativo de emergencia a una herramienta de apoyo estructural, con fuerzas que se mueven según donde más se las necesite.