Economía

Petróleo a USD 100: más dólares para la Argentina pero presión en los surtidores

El barril de crudo superó la barrera de los 100 dólares por primera vez en más de un año. El salto impacta de lleno en la balanza comercial argentina y en el precio de los combustibles.

Publicado el 27 de julio de 2026, 22:25 hs

Gráfico de precio del petróleo Brent superando los 100 dólares por barril

El petróleo volvió a perforar la barrera psicológica de los 100 dólares por barril. El Brent, referencia global, cerró este viernes por encima de esa marca por primera vez desde agosto de 2025, impulsado por la combinación de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, recortes de la OPEP+ y una demanda que se mantiene más firme de lo esperado.

Para la Argentina, el movimiento tiene dos caras bien marcadas. Por un lado, promete un alivio en la cuenta de dólares. Por el otro, amenaza con empujar al alza el precio de los combustibles en los próximos meses.

Más exportaciones, más reservas

El país es neto exportador de petróleo y sus derivados. Según datos de la Secretaría de Energía, en los primeros seis meses del año las ventas externas de crudo y productos refinados acumularon casi 4.200 millones de dólares. Un barril más caro multiplica directamente esos ingresos.

"Cada dólar que sube el Brent representa entre 15 y 20 millones de dólares adicionales por mes en exportaciones", estimó un analista del mercado de granos y energía consultado por Última Hora. En un contexto donde el Banco Central todavía reconstruye reservas, ese flujo extra es más que bienvenido.

Además, Vaca Muerta sigue atrayendo inversión. Las empresas que operan en Neuquén ya habían avisado que un precio sostenido por encima de los 70 dólares justificaba acelerar el desarrollo de nuevos pozos. A 100 dólares, el cálculo se vuelve mucho más atractivo y podría acelerar la llegada de divisas en los próximos trimestres.

La otra cara: naftas más caras

El impacto negativo llega por el lado de los surtidores. Aunque el gobierno mantiene el esquema de precios liberados, YPF y las petroleras privadas ajustan sus valores con fuerte mirada en el precio internacional del crudo y del dólar.

En las últimas semanas ya se registraron aumentos del 4% y 5% en naftas y gasoil. Fuentes del sector advierten que, si el Brent se estabiliza en la zona de los 100 dólares, se viene otro ajuste de entre 8% y 12% antes de fin de año.

Eso pega directo en el bolsillo de familias y en los costos logísticos de todo el país. El transporte de cargas, que mueve la economía federal, vería subir sus gastos de manera inmediata. En el interior, donde el auto o la camioneta son muchas veces la única opción, el golpe se siente más fuerte.

Un shock que no es nuevo

No es la primera vez que la Argentina enfrenta este dilema. En 2022, cuando el barril superó los 120 dólares por la invasión rusa a Ucrania, las exportaciones energéticas ayudaron a amortiguar la crisis de reservas, pero los precios locales de los combustibles se dispararon y alimentaron la inflación.

Hoy el escenario es distinto: el superávit fiscal y la acumulación de reservas dan algo más de oxígeno, pero la sensibilidad del público a los aumentos de nafta sigue intacta. El gobierno de Milei prometió "precios de mercado" y hasta ahora lo cumple, aunque el costo político de un nuevo salto en los surtidores no es menor.

Qué miran los analistas

Los ojos están puestos en dos variables. Primero, si el precio del petróleo se sostiene o si se trata de un pico transitorio. Segundo, cómo reacciona el tipo de cambio oficial. Si el dólar se mantiene relativamente estable, el traslado a precios locales será más directo.

Desde el sector petrolero neuquino señalan que un Brent en 100 dólares es "una muy buena noticia para Vaca Muerta", pero advierten que el beneficio neto para la economía dependerá de cuánto de ese ingreso extra se pueda retener en el país y cuánto termine licuándose en mayores importaciones de insumos o en subsidios indirectos.

El shock global ya está en marcha. La Argentina, como productora y consumidora de petróleo, vuelve a jugar en dos tableros simultáneos: el de las reservas y el del costo de vida. El equilibrio, como siempre, será delicado.

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