Miedo e incredulidad en Dubái tras los ataques de Irán: "No es el Dubái que conocemos"
Los turistas y residentes de la ciudad más lujosa de Medio Oriente viven con temor e incertidumbre luego de los ataques iraníes. La meca del turismo de lujo ya no se siente tan segura.
Los ataques lanzados por Irán en las últimas horas han sacudido la percepción de seguridad en Dubái, el emblema del lujo y la modernidad en Medio Oriente. Lo que hasta hace poco se presentaba como un destino imperturbable para millonarios y turistas de todo el mundo, ahora genera miedo e incredulidad entre quienes lo habitan o lo visitan.
"No es el Dubái que conocemos", repiten residentes y visitantes consultados por la BBC. La frase resume el clima que se respira en los hoteles de siete estrellas, los centros comerciales gigantescos y los barrios residenciales de élite. El temor a una escalada mayor en el conflicto regional es palpable.
Dubái, que en los últimos años se posicionó como hub global de turismo de lujo, negocios y eventos internacionales, enfrenta ahora un desafío inédito. Los ataques iraníes, aunque no tuvieron como blanco directo la ciudad, generaron una ola de preocupación por posibles represalias o incidentes colaterales.
Fuentes locales consultadas por este medio indican que varios vuelos fueron cancelados o reprogramados en las últimas 24 horas. Hoteles de la zona de Jumeirah y Dubai Marina reportan cancelaciones de reservas de última hora, algo poco habitual en esta época del año.
"Llegamos hace tres días para unas vacaciones que planificamos durante meses y ahora no sabemos si es prudente salir del hotel", cuenta una turista española que prefirió mantener su nombre en reserva. Su experiencia se repite entre europeos, asiáticos y hasta visitantes del Golfo que hasta ahora veían a Dubái como un refugio seguro.
El gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, de los que Dubái es el miembro más visible, mantiene un perfil bajo en sus comunicaciones oficiales. En un breve comunicado, las autoridades aseguraron que "la situación está bajo control" y que no hay amenazas directas contra el territorio. Sin embargo, la percepción en la calle y en las redes sociales es otra.
En los lujosos malls y en los rooftops de los hoteles cinco estrellas, las conversaciones giran en torno al mismo tema: ¿hasta dónde puede llegar el conflicto? Analistas consultados coinciden en que Dubái depende en gran medida de su imagen de estabilidad. Cualquier grieta en esa narrativa puede tener un impacto económico medible en las próximas semanas.
"El turismo representa casi el 12% del PBI de Dubái. Una caída sostenida de visitantes por razones de seguridad sería un golpe duro", explica un economista basado en Abu Dhabi que sigue de cerca la dinámica del sector. Los números provisionales ya muestran una baja en la ocupación hotelera del 8% en las últimas 48 horas.
Mientras tanto, los residentes expatriados, que conforman más del 90% de la población de Dubái, viven un momento de incertidumbre. Muchos recuerdan la invasión de Kuwait en 1990 y cómo aquello cambió la percepción de seguridad en toda la región por años.
Las embajadas de varios países occidentales emitieron alertas de viaje recomendando evitar aglomeraciones y revisar constantemente los avisos oficiales. Algunos gobiernos ya sugirieron a sus ciudadanos evaluar la necesidad de permanecer en el país.
En los supermercados y farmacias de los barrios más exclusivos se nota un aumento en la compra de agua embotellada, alimentos no perecederos y medicamentos básicos. Es un comportamiento que, aunque aún moderado, recuerda a los primeros días de la pandemia.
Desde el punto de vista geopolítico, los ataques de Irán responden a una escalada que viene de semanas atrás. Dubái, aunque no es parte directa del conflicto, se ve afectada por su cercanía geográfica y por los lazos económicos que mantiene con ambos bandos del conflicto.
"Dubái siempre vendió la idea de que aquí el dinero y el lujo están por encima de la política. Hoy esa promesa se pone a prueba", resume un analista de riesgo político consultado por Última Hora.
Por ahora, las autoridades insisten en que la ciudad sigue abierta y segura para quienes decidan visitarla. Sin embargo, la incredulidad y el miedo que se respiran en sus calles sugieren que reconstruir esa imagen de paraíso inalterable llevará tiempo y, sobre todo, una desescalada real del conflicto regional.
Los próximos días serán clave para medir el impacto real en el sector turístico y en la confianza de inversores y visitantes. Dubái, la ciudad que parecía inmune a los vaivenes de la región, enfrenta ahora su prueba más dura en décadas.