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Cómo Rusia gana con la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán

Mientras Washington y Tel Aviv concentran su atención y recursos en el conflicto con Teherán, Moscú consolida posiciones en Ucrania y aprovecha la distracción occidental para fortalecer su economía y alianzas.

Publicado el 15 de julio de 2026, 19:00 hs

El conflicto abierto entre Israel, respaldado por Estados Unidos, e Irán no solo redefine el mapa de Medio Oriente: también genera consecuencias directas para la guerra en Ucrania y la posición global de Rusia.

Desde que el 13 de junio Israel lanzó una ofensiva contra instalaciones nucleares y militares iraníes, y Washington se sumó con ataques aéreos y sanciones, el foco estratégico de Occidente se desplazó. Para Vladimir Putin, esa distracción no es casualidad: es una oportunidad que Moscú está capitalizando en varios frentes.

1. Menos presión sobre Ucrania

La atención militar, diplomática y de inteligencia de Estados Unidos y sus aliados europeos se volcó en gran medida hacia el Golfo Pérsico. Fuentes del Pentágono admitieron en off que varios sistemas de defensa antimisiles Patriot y recursos de inteligencia que podrían haber ido a Kiev fueron redirigidos o demorados. Eso se traduce en menos apoyo logístico para Ucrania en un momento clave de la contraofensiva rusa en el Donbás.

Según datos del Institute for the Study of War, en las últimas tres semanas las fuerzas rusas avanzaron 180 kilómetros cuadrados más que en el mes anterior. La distracción occidental es uno de los factores que explican ese cambio de ritmo.

2. Petróleo y precios altos

La inestabilidad en el estrecho de Ormuz y las amenazas iraníes de cerrar el paso del petróleo empujaron el barril de Brent por encima de los 92 dólares. Rusia, que exporta alrededor de 7 millones de barriles diarios (muchos de ellos a China e India a precios con descuento), se beneficia de inmediato. Cada dólar adicional por barril representa cientos de millones de ingresos extras para el presupuesto de guerra de Moscú.

El Ministerio de Finanzas ruso ya ajustó al alza su previsión de ingresos por hidrocarburos para el segundo semestre. La guerra en Medio Oriente actúa como un “impuesto indirecto” que pagan los consumidores occidentales y que termina financiando, en parte, la máquina bélica rusa.

3. Refuerzo del eje antioccidental

Irán es proveedor clave de drones Shahed y misiles balísticos para Rusia. Aunque Teherán sufre ahora ataques directos, su industria militar no se detuvo. Al contrario: la necesidad de rearmarse acelera la cooperación técnica con Moscú. A cambio, Rusia sigue entregando tecnología avanzada de aviación y sistemas de defensa aérea.

Este intercambio no se limita a armas. También se extiende a sanciones: ambos países comparten know-how para evadir restricciones occidentales a través de rutas financieras alternativas, criptoactivos y flotas fantasma de petroleros.

4. China como socio silencioso

Pekín, que compra el 90% del petróleo iraní que no va a China a través de intermediarios, también gana con la suba de precios. Pero sobre todo gana tiempo. Mientras Occidente está dividido entre dos teatros de operaciones (Ucrania y Medio Oriente), China puede avanzar en Taiwán y en el Mar del Sur sin tanta presión.

Rusia, que mantiene su alianza “sin límites” con China, se beneficia de este reacomodamiento global. Putin y Xi Jinping hablaron por teléfono la semana pasada y, según el Kremlin, coincidieron en que “la hegemonía estadounidense está generando inestabilidad en múltiples regiones”.

El costo a mediano plazo

No todo es ganancia para Moscú. Un Irán demasiado debilitado podría perder capacidad de suministrar armas a Rusia. Además, si el conflicto escala a una guerra regional abierta, los precios del petróleo podrían dispararse tanto que generen una recesión global que termine afectando también a la economía rusa.

Por ahora, sin embargo, el balance es claramente positivo para el Kremlin. Mientras Israel y Estados Unidos invierten recursos en destruir centrifugadoras y bases iraníes, las tropas rusas avanzan en Ucrania con menos interferencia y el Tesoro de Moscú recibe un flujo extra de dólares por cada barril que se vende más caro.

La paradoja es dura: una guerra que se presenta como defensa de la seguridad occidental termina, en los hechos, aliviando la presión sobre el mayor adversario de Occidente en Europa. Mara Quaranta, con datos del Institute for the Study of War, el Ministerio de Finanzas ruso y fuentes diplomáticas en Ginebra, lo resume en una frase: “Cuando dos pelean, el tercero que está lejos suele ser el que más gana”.

El reloj sigue corriendo. Y por ahora corre a favor de Putin.

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