Economía

Mercados en vilo: Wall Street sube pero Asia se tambalea por el conflicto en Medio Oriente

Mientras los índices estadounidenses cierran en positivo pese a la escalada bélica, los mercados asiáticos sufren fuertes caídas ante el temor a un conflicto regional más amplio y sus consecuencias en el precio del petróleo y el comercio global.

Publicado el 12 de julio de 2026, 18:25 hs

Los principales índices de Wall Street cerraron la jornada con ganancias moderadas a pesar de la intensificación del conflicto en Medio Oriente, mientras que los mercados asiáticos registraron caídas significativas en las primeras operaciones del jueves, reflejando la incertidumbre global ante el riesgo de una escalada mayor.

Según datos de los principales operadores, el Dow Jones avanzó 0,4%, el S&P 500 sumó 0,6% y el Nasdaq trepó casi un 1%. Los inversores parecen haber optado por refugiarse en acciones tecnológicas y de defensa, sectores que históricamente se fortalecen en entornos de tensión geopolítica.

En contraste, los mercados asiáticos mostraron una reacción más negativa. El Nikkei japonés cayó más de 2%, el Hang Seng de Hong Kong perdió alrededor del 1,8% y el Shanghai Composite retrocedió casi un punto porcentual. Los analistas atribuyen esta disparidad a la mayor exposición de Asia a las disrupciones en el suministro de energía y a las cadenas de suministro globales que podrían verse afectadas si el conflicto se extiende.

El petróleo, como era previsible, registró un salto inmediato. El crudo Brent superó los 78 dólares por barril y el WTI americano se acercó a los 75. Un eventual cierre o ataque al estrecho de Ormuz, por donde pasa casi el 20% del petróleo mundial, es el mayor temor de los operadores en este momento.

Desde el punto de vista macroeconómico, la escalada bélica llega en un momento delicado para la economía global. La Reserva Federal de Estados Unidos mantiene su política de tasas altas y el mercado ya descontaba un aterrizaje suave de la economía americana. Ahora, el riesgo de un shock inflacionario por el lado de la energía complica ese escenario.

En la región, los efectos se sienten de inmediato en los mercados emergentes. El dólar se fortaleció frente a la mayoría de las monedas, incluyendo el peso argentino, que volvió a operar con presión en el segmento informal. Los bonos soberanos también mostraron caídas, aunque sin llegar a los niveles de pánico de crisis anteriores.

Los analistas consultados coinciden en que la clave de las próximas semanas será el alcance real del conflicto. Si se mantiene acotado a un intercambio de misiles entre Israel e Irán, el impacto en los mercados podría ser transitorio. Pero si involucra directamente a actores como Arabia Saudita o bloquea rutas marítimas clave, el escenario cambiaría drásticamente.

Hasta el momento, no se observan movimientos de pánico masivo. Los inversores institucionales parecen estar rebalanceando carteras más que liquidando posiciones. Sin embargo, la volatilidad implícita en los contratos de opciones subió de manera notable, señal de que el mercado se prepara para movimientos bruscos en los próximos días.

Desde el lado de los commodities, además del petróleo, el oro volvió a brillar como activo refugio y superó los 2.650 dólares la onza. Los metales industriales, en cambio, mostraron caídas por el temor a una menor demanda china si el conflicto afecta el comercio global.

En el plano local, los operadores argentinos siguen con atención el comportamiento del dólar global y el precio de la energía. Cualquier aumento sostenido del petróleo impacta de lleno en la cuenta energética del país, ya de por sí tensionada. Al mismo tiempo, un dólar más fuerte complica las expectativas de estabilización cambiaria que maneja el equipo económico.

Por ahora, el mensaje de los principales bancos de inversión es de cautela. Recomiendan reducir exposición a activos de riesgo en mercados emergentes y aumentar la tenencia de activos refugio hasta que se clarifique el panorama geopolítico en Medio Oriente.

La próxima semana será clave. Los inversores esperan datos de inflación en Estados Unidos y las decisiones de política monetaria de varios bancos centrales. Pero, por encima de todo, miran con atención cada comunicado que llegue desde Tel Aviv, Teherán o Washington.

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