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Irán cierra el estrecho de Ormuz y amenaza con destruir cualquier barco tras ataque de Israel a Hezbollah

Teherán anunció el cierre del paso estratégico por el que transita el 20% del petróleo mundial, en respuesta al bombardeo israelí contra Hezbollah en Líbano. La medida genera alarma en los mercados globales y podría disparar los precios del crudo.

Publicado el 12 de julio de 2026, 19:30 hs

Irán anunció este miércoles el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas del mundo, y advirtió que destruirá cualquier barco que intente cruzarlo. La decisión se tomó como respuesta directa al ataque de Israel contra Hezbollah en Líbano, que dejó decenas de muertos y profundizó la escalada regional.

El estrecho, que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán, es la vía por la que transita alrededor del 20% del petróleo mundial y gran parte del gas licuado. Su cierre podría tener consecuencias inmediatas en los precios de la energía y en la estabilidad de los mercados globales.

“Todo barco que intente cruzar el estrecho será destruido”, dijo un vocero militar iraní citado por medios estatales. La amenaza fue emitida horas después de que Israel lanzara una ofensiva aérea contra posiciones de Hezbollah en Beirut y el sur de Líbano, en lo que Tel Aviv describió como una operación preventiva.

Desde Teherán, las autoridades iraníes calificaron el ataque israelí como “una declaración de guerra” y reiteraron su apoyo total al grupo chiita libanés, al que considera parte del “eje de la resistencia” contra Israel y Estados Unidos. El líder supremo, Ali Jamenei, había advertido días atrás que cualquier agresión contra sus aliados sería respondida con fuerza.

El anuncio iraní generó una inmediata reacción en los mercados. El precio del petróleo Brent subió más de un 4% en las primeras operaciones de la jornada, mientras que el crudo WTI registró un salto similar. Analistas de bancos internacionales advirtieron que un cierre prolongado del estrecho podría empujar el barril por encima de los 100 dólares.

Desde la Casa Blanca, el gobierno de Joe Biden expresó su “profunda preocupación” y llamó a todas las partes a evitar una mayor escalada. Un vocero del Departamento de Estado indicó que Washington está en contacto con sus aliados en el Golfo y con Israel para monitorear la situación. Por su parte, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, principales exportadores de la región, aún no emitieron declaraciones oficiales.

El estrecho de Ormuz ya había sido escenario de tensiones en 2019, cuando Irán capturó buques petroleros británicos y amenazó con cerrar la vía en medio de la crisis con Estados Unidos por el acuerdo nuclear. En esa oportunidad, la Quinta Flota de la Armada estadounidense reforzó su presencia en la zona para garantizar el libre paso.

Expertos en geopolítica consultados por este medio sostienen que, aunque Irán tiene capacidad militar para bloquear el estrecho durante un tiempo limitado, un cierre indefinido sería extremadamente costoso también para Teherán, que depende de las exportaciones de crudo para sostener su economía bajo sanciones.

“Es una medida de presión máxima, pero también un riesgo calculado. Irán sabe que el mundo no puede permitirse un colapso en el suministro de energía”, explicó un analista del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos con sede en Londres.

Hasta el momento no se reportaron incidentes navales concretos en la zona, aunque el tráfico comercial ya comenzó a reducirse. Compañías navieras internacionales indicaron que están desviando rutas y evaluando alternativas, como el transporte terrestre a través de Arabia Saudita o el uso del canal de Suez con mayores costos.

La tensión en Medio Oriente se mantiene en niveles críticos. Israel, por su parte, justificó su operación contra Hezbollah como respuesta a los constantes ataques con cohetes desde Líbano y a la amenaza que representa el grupo para su seguridad. El primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que su país está preparado para enfrentar una guerra en múltiples frentes si es necesario.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo un conflicto localizado puede derivar rápidamente en una crisis global de energía. Organismos como la ONU y la OPEP intentan mediar para evitar que el cierre del estrecho de Ormuz se prolongue y agrave la situación económica mundial.

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