Marcha Federal Universitaria: movimientos sociales y piqueteros se suman a la protesta contra el Gobierno
Distintas organizaciones sociales y piqueteras confirmaron su adhesión a la Marcha Federal Universitaria convocada para este martes, ampliando el reclamo contra las políticas de ajuste en educación y en el conjunto de las políticas sociales.
La Marcha Federal Universitaria convocada para este martes 4 de marzo ya no es solo una movilización del sector educativo. En las últimas horas, movimientos sociales, organizaciones piqueteras y sindicatos de trabajadores confirmaron su participación, transformando el reclamo en una protesta más amplia contra el ajuste fiscal del Gobierno nacional.
Según fuentes de las propias organizaciones, la CTEP, Barrios de Pie, la Corriente Clasista Combativa y el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) se sumarán a la columna que partirá desde distintos puntos del país hacia la Ciudad de Buenos Aires. El eje central sigue siendo el rechazo al recorte presupuestario en las universidades públicas, pero el pliego de demandas se amplió a la defensa de los programas sociales, los comedores comunitarios y los planes de empleo.
"No se puede separar el ajuste en la universidad del ajuste que sufren los barrios", explicó un referente de Barrios de Pie que pidió no ser identificado. "Si cortan las becas Progresar y congelan las partidas para los comedores, están atacando la misma cadena: el derecho a estudiar y el derecho a comer".
La marcha se produce en un contexto de fuerte tensión con el Ejecutivo. Desde diciembre, el Gobierno redujo drásticamente el gasto en subsidios y programas sociales, mientras que en las universidades se registra un congelamiento presupuestario que, según las autoridades de las casas de estudio, pone en riesgo el normal funcionamiento del segundo cuatrimestre.
La Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de Córdoba, entre otras, han emitido comunicados alertando sobre el riesgo de cierre de carreras, suspensiones de becas y deterioro de la infraestructura. El rector de la UBA, Ricardo Gelpi, advirtió que sin una recomposición presupuestaria "varias facultades no podrán garantizar el dictado de clases en abril".
Desde el oficialismo, el discurso ha sido consistente: el ajuste es necesario para alcanzar el superávit fiscal y que, según afirman, "nadie queda afuera". El vocero presidencial Manuel Adorni reiteró que "no hay plata" y que las protestas responden a intereses corporativos. Sin embargo, en el interior del país, donde las universidades públicas son motor económico y cultural de ciudades enteras, el malestar crece más allá de los sectores tradicionalmente opositores.
La marcha del martes tendrá como punto de llegada el Congreso Nacional, donde se espera que se entregue un petitorio con firmas recolectadas en todo el país. Organizaciones estudiantiles calculan que ya superan las 400.000 adhesiones. Paralelamente, se realizarán actos simultáneos en Rosario, Mendoza, Tucumán, Bahía Blanca y Neuquén, lo que confirma el carácter federal de la protesta.
La incorporación de los movimientos sociales cambia el tono de la jornada. Históricamente, las marchas universitarias han sido mayoritariamente pacíficas y protagonizadas por docentes, no docentes y estudiantes. La presencia de columnas piqueteras, aunque minoritaria, abre la posibilidad de cortes de ruta y medidas de fuerza más contundentes en los accesos a la Capital.
El Gobierno, por su parte, ya anunció que no negociará "bajo presión" y que cualquier diálogo deberá darse en el marco de la ley de Bases y el presupuesto aprobado. Fuentes del Ministerio de Capital Humano indicaron que se evalúa la aplicación de la ley de orden público si se registran incidentes o cortes totales de calles.
Este martes, entonces, no solo se pondrá a prueba la capacidad de convocatoria del sector universitario. Se pondrá a prueba también la capacidad del Ejecutivo para sostener su programa de ajuste en un contexto de creciente descontento social y económico. Como ocurre con frecuencia en la Argentina, una protesta que empezó en las aulas termina revelando grietas mucho más profundas en el tejido social.