Policiales

La Plata: preso salía de la cárcel disfrazado de policía para robar

Un interno del penal de Olmos escapaba regularmente con un uniforme policial para cometer robos en la zona. La justicia investiga las fallas de seguridad y complicidades internas.

Publicado el 13 de julio de 2026, 23:40 hs

Un caso que parece sacado de una serie policial se investiga en La Plata. Un preso alojado en la Unidad Penitenciaria 1 de Olmos salía de la cárcel con un uniforme de la Policía Bonaerense para cometer robos en la zona y luego regresaba como si nada.

Según la investigación judicial, el hombre aprovechaba permisos o salidas transitorias mal controladas para vestirse de oficial y, armado con un arma de fuego, interceptaba a sus víctimas simulando un procedimiento policial. El modus operandi se repitió al menos en cuatro oportunidades en los últimos meses, según fuentes judiciales consultadas.

El detenido, identificado como Juan Carlos G., de 42 años, tenía antecedentes por robos y ya cumplía condena por hechos similares. La fiscalía a cargo de la causa, que interviene el Juzgado de Garantías N° 5 de La Plata, detectó que las salidas se producían principalmente de noche y que el preso regresaba antes del conteo matutino.

"El parte penitenciario decía una cosa; la calle contaba otra", describen fuentes cercanas a la pesquisa. Vecinos de barrios como Los Hornos y San Lorenzo denunciaron en varias oportunidades la presencia de un "policía" que paraba autos y motos para robarles pertenencias, pero nadie sospechaba que se trataba de un interno fugado temporariamente.

La investigación se abrió tras la detención del hombre en uno de estos operativos simulados. Cuando lo redujeron, los verdaderos policías descubrieron que el uniforme era falso y que el sujeto tenía una orden de detención vigente por violar el régimen carcelario. En su poder se secuestraron chaleco antibalas, gorra, credenciales apócrifas y un revolver calibre 38.

Desde el Servicio Penitenciario Bonaerense admitieron fallas en los controles de egresos y aseguraron que ya se inició un sumario interno para determinar responsabilidades. "No se trata de una fuga propiamente dicha, pero la ausencia de custodia efectiva es grave", reconocieron off the record.

El caso vuelve a poner en el centro del debate las condiciones de control en las cárceles bonaerenses, especialmente en unidades como la de Olmos, que históricamente registra denuncias por corrupción y tráfico interno. Organizaciones de derechos humanos y familiares de víctimas de inseguridad exigen mayores controles y sanciones para los funcionarios que permitieron estas salidas irregulares.

La fiscal Laura Sosa, a cargo de la pesquisa, imputó al detenido por los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego y por usurpación de autoridad, entre otros. Además, se investiga si contaba con complicidad de agentes penitenciarios o si había comprado las salidas con dinero o favores.

"Tenía nombre, y se llamaba Juan Carlos, pero también tenía un uniforme que no le correspondía y una libertad que nadie le había dado", resumió un investigador. Por ahora, el preso quedó nuevamente alojado en el penal, esta vez bajo un régimen de aislamiento y con vigilancia reforzada, mientras la causa avanza lento, como avanzan las causas de los pobres, pero con la presión mediática encima.

Vecinos de La Plata consultados por este medio expresaron indignación. "Uno espera que la cárcel sirva para algo. Si el tipo sale a robar disfrazado de cana, ¿qué seguridad nos queda?", planteó una comerciante de la zona afectada.

La Procuración Penitenciaria de la Nación y la Comisión Provincial por la Memoria ya pidieron ser parte querellante para seguir el caso. Se espera que en las próximas semanas se tomen declaraciones a guardiacárceles y se analicen las cámaras de seguridad del penal para reconstruir cómo era posible que alguien entrara y saliera con un uniforme policial sin que nadie lo notara.

Este hecho no es aislado. En los últimos dos años se registraron al menos ocho casos de internos que cometieron delitos durante salidas transitorias o con permisos mal otorgados en diferentes penales bonaerenses. La cifra, según datos de la Procuraduría de Violencia Institucional, habla de un problema sistémico que excede el caso insólito de La Plata.

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