Adolescente robó tres ramos de flores para su novia y fue detenido en La Plata
Un chico de 17 años fue aprehendido tras llevarse flores de una floristería en La Plata. El caso, que mezcla ingenuidad y delito, abrió un debate sobre cómo se tratan estos hechos cuando involucran a menores.
Un adolescente de 17 años fue detenido en La Plata después de robar tres ramos de flores de una floristería con la intención de regalárselos a su novia. El hecho ocurrió en las últimas horas en la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires y rápidamente se viralizó por su componente casi romántico, aunque no quita que se trata de un delito.
Según fuentes policiales consultadas, el joven ingresó a un local ubicado en el centro platense, tomó los tres ramos sin pagar y salió corriendo. El dueño del negocio dio aviso inmediato y personal de la comisaría más cercana lo interceptó a pocas cuadras. No opuso resistencia. Los ramos fueron recuperados y devueltos al comercio.
El adolescente, que no registra antecedentes, quedó a disposición de la Justicia de Menores. En declaraciones a este medio, la madre del chico relató que su hijo había ahorrado para comprar las flores pero no alcanzó el dinero y "en un impulso decidió llevárselas". "Está arrepentido, no es un delincuente, solo un pibe enamorado que hizo una boludez", dijo visiblemente angustiada.
El caso generó comentarios encontrados en redes. Mientras algunos usuarios lo minimizaron como "una travesura de adolescente", otros recordaron que el robo es robo, independientemente del motivo. "Si fuera un pibe de un barrio marginal robando comida, nadie lo defendería como romántico", escribió una vecina en un grupo de Facebook local.
Desde la fiscalía interviniente confirmaron que se inició un expediente por hurto simple y que, por tratarse de un menor de edad, se priorizará la vía de la responsabilidad penal juvenil. Fuentes judiciales indicaron que es probable que termine con una medida socioeducativa en lugar de una sanción privativa de la libertad.
En La Plata, donde los robos menores en comercios de barrio son frecuentes, este episodio vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre cómo se abordan estos casos cuando los protagonistas son adolescentes. El dueño de la floristería, consultado por Última Hora Diario, dijo que no va a impulsar la denuncia: "Entiendo que es un chico, no quiero arruinarle la vida por tres ramos de flores. Pero que sepa que estuvo mal".
El hecho recuerda otros episodios similares que terminaron con final feliz, como aquel joven que robó un pollo para comer con su familia y fue sobreseído tras pagar el doble. Sin embargo, también sirve para recordar que el Código Penal no contempla excepciones por motivos sentimentales.
La novia del adolescente, de 16 años, se acercó a la comisaría para preguntar por él. "No sabía nada, me enteré por los mensajes. Me da vergüenza, pero también me da ternura", le contó a una vecina que luego lo transmitió a este medio.
En los barrios del Gran La Plata, donde la economía viene golpeada, muchos jóvenes viven situaciones de vulnerabilidad que a veces derivan en hechos como este. Según datos de la Procuración de Menores bonaerense, los hurtos simples cometidos por adolescentes aumentaron un 18% en el último año en la región. La mayoría no llegan a juicio, pero dejan marca en el legajo.
El adolescente ya fue liberado bajo la tutela de sus padres. Deberá cumplir con presentaciones semanales y un taller de responsabilidad penal juvenil. Su madre aseguró que trabajará para devolver el valor de las flores al comerciante.
Este tipo de noticias suelen generar empatía inmediata, pero también obligan a preguntarse dónde termina la comprensión y empieza la impunidad. En un país donde los delitos contra la propiedad son uno de los principales reclamos de la gente, casos como este sirven para recordar que detrás de cada estadística hay historias concretas, con nombres y caras.