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La Davis, la cuenta pendiente que todavía duele en el tenis argentino

A 10 años de la única final ganada, la Copa Davis sigue siendo la gran cuenta pendiente del tenis argentino. Con un equipo renovado pero sin los pesos pesados de la década dorada, la búsqueda de una nueva corona se posterga.

Publicado el 17 de julio de 2026, 19:45 hs

La Copa Davis es, para el tenis argentino, esa cuenta pendiente que duele más que cualquier otra. A casi una década de la histórica conquista de 2016 en Zagreb, el equipo nacional acumula eliminaciones tempranas, frustraciones y la sensación de que el ciclo dorado de Del Potro, Nalbandian, David Nalbandian y compañía quedó demasiado lejos.

En los últimos años, el equipo capitaneado primero por Daniel Orsanic y luego por Guillermo Coria no logró volver a meterse entre los cuatro mejores. La ausencia de Juan Martín Del Potro, retirado y con el cuerpo desgastado por las lesiones, se siente como una herida abierta. Sin él, el liderazgo dentro y fuera de la cancha se diluye.

La nueva generación, con Francisco Cerúndolo, Sebastián Báez, Tomás Martín Etcheverry y Facundo Bagnis, muestra garra y talento, pero todavía le falta ese plus de experiencia en instancias decisivas. En la última serie ante Kazajistán, por ejemplo, se vio un equipo que compite pero que no termina de cerrar los partidos clave.

Vayamos a la planilla: Argentina acumuló solo dos títulos en la historia de la competencia (2016 y el lejano 1902 en su versión amateur). Comparado con los 32 de Estados Unidos o los 10 de España, el saldo es magro para un país que produjo decenas de top 10 y finalistas de Grand Slams.

El formato actual de la Davis, con la fase de grupos en septiembre y la Final 8 en noviembre, tampoco ayuda. Los jugadores llegan con el calendario saturado, con cargas de minutos que se notan en las piernas. Y el público argentino, acostumbrado al rugido de la Bombonera o el Coloso del Parque, extraña la mística de series a cinco sets y a todo o nada en canchas llenas.

Guillermo Coria lo sabe. El capitán repite que el objetivo es volver a pelearla en serio, pero también admite que sin un par de resultados favorables y sin que los pibes den un salto de madurez, será difícil. Mientras tanto, la cuenta sigue pendiente: esa ensaladera que se levantó una sola vez en la era moderna y que cada noviembre genera la misma pregunta sin respuesta.

No es solo un trofeo. Es la posibilidad de cerrar un ciclo, de darle a una generación de hinchas la chance de volver a gritar por el tenis como se gritó en 2016. Hasta que eso ocurra, la Davis seguirá siendo la cuenta pendiente del tenis argentino.

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