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Irán amenazó al Reino Unido y apuntó contra la familia real británica

Teherán elevó el tono contra Londres tras la condena británica a su programa nuclear y los ataques a buques en el Golfo. Fuentes diplomáticas confirmaron que la amenaza incluye referencias directas a miembros de la familia real.

Publicado el 28 de julio de 2026, 16:50 hs

El gobierno de Irán elevó esta semana su retórica contra el Reino Unido al punto de incluir amenazas explícitas que involucran a la familia real británica, según confirmaron fuentes diplomáticas consultadas por agencias internacionales.

El episodio se produjo días después de que el Foreign Office condenara con dureza tanto el avance del programa nuclear iraní como los reiterados ataques a buques comerciales en el Golfo Pérsico. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: un comunicado oficial y declaraciones de voceros cercanos al régimen incluyeron referencias directas a “objetivos de alto valor” en territorio británico, entre los que mencionaron a miembros de la Casa Windsor.

Hasta acá, los hechos. La amenaza fue transmitida a través de canales diplomáticos y también en mensajes públicos de funcionarios de la Guardia Revolucionaria. Aunque no detallaron nombres concretos, la mención a la familia real fue interpretada en Londres como una escalada deliberada destinada a generar presión política interna en el Reino Unido.

El Ministerio de Relaciones Exteriores británico calificó las declaraciones como “inaceptables e irresponsables”. Un vocero de Downing Street indicó que el gobierno de Keir Starmer ya activó protocolos de seguridad adicionales para la realeza y que el asunto fue elevado al Consejo de Seguridad Nacional. Hasta el momento no se registraron cambios en la agenda pública de los principales miembros de la familia real.

Conviene recordar que ya pasó. En los últimos años Irán ha recurrido a amenazas similares contra funcionarios o personalidades de países que endurecieron su postura respecto al acuerdo nuclear de 2015, del que el Reino Unido forma parte junto a las potencias europeas. En 2022 y 2023 se detectaron planes de atentado contra disidentes iraníes en suelo británico que fueron desarticulados por el MI5.

Desde el punto de vista institucional, la escalada ocurre en un momento de debilidad relativa para Teherán. El régimen enfrenta sanciones económicas renovadas, protestas internas latentes y un aislamiento creciente tras los ataques israelíes contra su infraestructura nuclear y militar. La amenaza contra la familia real puede leerse, entonces, como un intento de distraer la atención interna y de forzar una reacción occidental que justifique mayor beligerancia.

El Foreign Office, por su parte, reiteró su compromiso con la seguridad de la navegación en el Estrecho de Ormuz y su apoyo a las iniciativas de la Agencia Internacional de Energía Atómica para verificar el programa nuclear iraní. Fuentes consultadas por Última Hora Diario indicaron que el gobierno británico no descarta nuevas sanciones unilaterales si las amenazas se materializan en acciones concretas.

La familia real, por tradición, evita pronunciamientos políticos directos. Sin embargo, el Palacio de Buckingham informó internamente que se reforzaron los dispositivos de protección en todas las residencias oficiales. El príncipe Guillermo, en particular, ha sido objeto de menciones previas en propaganda iraní por su rol en iniciativas ambientales internacionales que, indirectamente, criticaban las políticas energéticas de Teherán.

Hasta el cierre de esta edición, ni la Casa Blanca ni la Unión Europea habían emitido una declaración conjunta sobre la última escalada. Diplomáticos europeos admiten en privado que la mención explícita a la monarquía británica complica aún más cualquier intento de retomar las conversaciones nucleares que se encuentran congeladas desde 2023.

El anuncio dice una cosa; los hechos sobre el terreno, otra. Mientras Teherán habla de “respuesta proporcional” a las sanciones, los expertos en seguridad señalan que el principal riesgo actual no es un ataque directo contra la familia real —de ejecución extremadamente compleja—, sino el uso de proxies o ciberataques contra instituciones británicas.

La pregunta que queda pendiente es si esta nueva amenaza forma parte de una estrategia coordinada con Rusia y China o si responde únicamente a la lógica interna de supervivencia del régimen iraní. Por ahora, Londres opta por la vía diplomática y el refuerzo de sus servicios de inteligencia. Pero la línea roja ya fue marcada.

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