Guatemala analiza subsidio a combustibles ante el fuerte alza internacional del petróleo
El gobierno guatemalteco evalúa implementar un nuevo subsidio focalizado a los combustibles ante el repunte de los precios del crudo en los mercados globales. La medida busca mitigar el impacto en el bolsillo de los ciudadanos y en el transporte público.
El gobierno de Guatemala analiza la implementación de un nuevo subsidio a los combustibles ante el reciente aumento en los precios internacionales del petróleo, según confirmó el Ministerio de Energía y Minas.
La decisión surge luego de que el barril de crudo superara los 80 dólares en los mercados globales, impulsado por tensiones geopolíticas y recortes de producción de la OPEP. En Guatemala, donde más del 70% de los combustibles son importados, este repunte se traduce directamente en mayores costos para el transporte y la generación de energía.
"Estamos evaluando distintas opciones de subsidio focalizado, principalmente para diésel y gasolina regular, que son los que más impactan en el costo de vida de las familias", explicó un funcionario del ministerio que pidió reserva de su nombre. El objetivo es evitar una cadena de aumentos que termine afectando el precio de los alimentos y el transporte público.
El país centroamericano ya aplicó subsidios similares durante la crisis de 2022, cuando los precios se dispararon tras la invasión rusa a Ucrania. Aquella experiencia dejó lecciones: el subsidio generalizado resultó costoso para las arcas fiscales y generó distorsiones en el mercado.
Por eso, esta vez el enfoque sería más quirúrgico. Fuentes oficiales indicaron que se estudia un mecanismo de compensación directa a transportistas y un tope temporal en el precio al consumidor para los sectores más vulnerables. El costo estimado rondaría los 40 millones de dólares mensuales, según cálculos preliminares del Banco de Guatemala.
El ministro de Finanzas, Jonathan Menkos, señaló que cualquier subsidio deberá contar con financiamiento claro y no comprometer la sostenibilidad fiscal del país. "No podemos repetir errores del pasado. El subsidio debe ser temporal, focalizado y con fecha de caducidad", afirmó en declaraciones recogidas por medios locales.
En las últimas semanas, el precio de la gasolina premium ya subió casi un 8% en los surtidores guatemaltecos, mientras que el diésel acumula un incremento del 6%. Esto afecta especialmente a los departamentos del interior, donde el costo del transporte incide directamente en el precio de productos agrícolas.
Organizaciones sociales y gremios de transportistas ya pidieron al Ejecutivo que acelere la definición de la medida. "Si no hay subsidio, vamos a tener que trasladar el aumento a las tarifas del pasaje, y eso es lo que menos necesita la gente en este momento", dijo el presidente de la Asociación de Transportes Urbanos.
Desde el sector privado, la Cámara de Comercio de Guatemala advirtió que un subsidio mal diseñado podría generar déficit fiscal y presionar aún más la inflación, que en junio cerró en 3,2% interanual.
El gobierno tiene previsto anunciar una definición antes de fin de mes. Mientras tanto, el Ministerio de Energía continúa monitoreando diariamente las cotizaciones internacionales del petróleo para ajustar los posibles alcances del subsidio.
Este tipo de medidas reflejan la vulnerabilidad de las economías centroamericanas a los vaivenes de los precios energéticos globales, en un contexto donde la transición hacia energías renovables aún es lenta y costosa.