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Independiente Rivadavia, campeón de invierno en un fútbol roto

El equipo mendocino lidera la tabla de la Liga Profesional con siete títulos en su historia, pero el debate sobre si ese liderazgo suma una “estrella” refleja las grietas de un calendario desquiciado y un torneo fragmentado.

Publicado el 16 de julio de 2026, 12:20 hs

Independiente Rivadavia se convirtió en el campeón de invierno de la Liga Profesional 2025. Con 32 puntos en 15 fechas, el equipo mendocino superó a los gigantes del fútbol argentino y cerró la primera rueda como líder indiscutido. Sin embargo, el logro llegó acompañado de un debate que ya se volvió clásico: ¿vale como estrella?

El club de Mendoza suma siete títulos oficiales en su larga historia, todos en categorías inferiores o regionales. El ascenso a Primera en 2023 fue el punto de inflexión. Hoy, con un plantel armado con criterio, un técnico que entiende el momento y una hinchada que llena el Malvinas Argentinas, Rivadavia vive su mejor momento deportivo. Pero el contexto del fútbol argentino vuelve todo relativo.

El torneo está roto. La Liga Profesional se juega a los saltos, con fechas suspendidas por la Copa América, por Eliminatorias, por la ventana FIFA y por un calendario que parece diseñado para lesionar jugadores. Los equipos que compiten en copas internacionales arrastran una carga de minutos que ningún cuerpo resiste. Y en ese desquicio, un equipo que solo juega la liga local aparece con ventaja comparativa.

Vayamos a la planilla. Rivadavia tiene un xG de 1.4 por partido, remata al arco con regularidad y concede poco. No es un liderazgo de chiripa. El equipo de Juan Pablo Vojvoda –que llegó en junio– armó una estructura sólida, con salida limpia desde atrás y presión alta coordinada. El dato no miente: es el equipo que más recuperó en campo rival en lo que va del campeonato.

Sin embargo, el hincha de Boca, de River o de Racing mira la tabla y siente que algo no cierra. Siete títulos, ninguno de Primera División. El debate sobre la “estrella” es más cultural que reglamentario. En el fútbol argentino, la estrella se gana en Primera o en copas nacionales de élite. El resto, por más oficial que sea, se considera “título de barrio” para buena parte de la tribuna.

El caso de Independiente Rivadavia desnuda la hipocresía del sistema. Se critica al “campeón de invierno” por no tener estrellas en Primera, pero nadie discute que el torneo está desbalanceado. Los equipos que viajan a Brasil, a Ecuador o a Estados Unidos para la Libertadores o Sudamericana llegan fundidos a las fechas locales. Los que solo juegan la liga, como Rivadavia, pueden mantener una regularidad imposible para los demás.

El club mendocino lo sabe y lo disfruta con inteligencia. No infla el título. Sus dirigentes y su plantel hablan de “ilusión” y de “construcción”, no de estrellas. La hinchada, en cambio, ya canta que “somos campeones”. Es lógico. Para una provincia que nunca tuvo un campeón de Primera, este liderazgo es histórico aunque el calendario esté roto.

Lo que viene es más duro. La segunda rueda traerá el desgaste de los equipos grandes que volverán con planteles completos, la presión de ser líder y un fixture que se endurece. Rivadavia deberá demostrar que su liderazgo no fue solo consecuencia de un fútbol fragmentado. Porque el dato corrige al ojo, pero la cancha siempre tiene la última palabra.

Por ahora, el León mendocino cierra 2025 como el mejor del invierno. Siete títulos en la vitrina y un octavo que, para muchos, no vale como estrella. En un fútbol roto, tal vez esa sea la única forma posible de ser campeón.

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