El riesgo país se alejó de los 400 puntos por la tensión global y el salto del petróleo
La combinación de incertidumbre en los mercados internacionales y el fuerte aumento del precio del crudo impulsó el indicador argentino por encima de los 400 puntos básicos.
El riesgo país argentino volvió a alejarse de la zona de los 400 puntos básicos como consecuencia de la renovada tensión en los mercados globales y el fuerte repunte del precio del petróleo.
Según datos del JP Morgan EMBI Global, el indicador que mide la brecha de rendimiento entre los bonos soberanos argentinos y los treasuries estadounidenses subió hasta los 412 puntos al cierre de la rueda del miércoles, luego de sumar casi 20 unidades en la semana.
El principal factor externo fue el salto del petróleo. El barril de Brent superó los 88 dólares por primera vez desde abril, impulsado por la combinación de mayores tensiones geopolíticas en Medio Oriente y señales de mayor demanda global. Este movimiento afecta directamente a la Argentina por su impacto en el costo de las importaciones energéticas y en las expectativas de inflación.
A esto se sumó la cautela generalizada en los mercados emergentes. La posibilidad de que la Reserva Federal demore más de lo esperado el recorte de tasas, sumada a la debilidad de algunas monedas de la región, generó ventas de activos de riesgo. En este contexto, los bonos argentinos —especialmente los de ley local— fueron castigados con caídas de entre 1,5% y 2%.
Desde el punto de vista local, el movimiento se produce en un momento en que el Gobierno busca consolidar la confianza de los inversores tras la aprobación en el Congreso de la ley de Bases. Sin embargo, la falta de novedades concretas en la renegociación con el FMI y las dudas sobre el ritmo de acumulación de reservas siguen pesando sobre la percepción de riesgo.
"El petróleo alto es un doble problema: aumenta la brecha fiscal por subsidios y presiona sobre la inflación vía tarifas. Eso explica por qué el mercado castiga más a la Argentina que a otros emergentes", explicó un operador de un banco extranjero que opera en Buenos Aires.
En la city porteña, los bonos en dólares cerraron con pérdidas generalizadas. El Global 2030 cayó 1,8% y el AL30 perdió 1,4%. El dólar MEP, por su parte, se mantuvo relativamente estable cerca de los $1.380, aunque con volumen elevado.
Los analistas coinciden en que el riesgo país difícilmente vuelva a perforar la barrera de los 400 puntos de forma sostenida mientras persista la volatilidad externa. La próxima referencia clave será el dato de inflación de julio que se conocerá la semana próxima y la eventual definición del BCRA sobre la tasa de política monetaria.
Hasta acá, los hechos. El anuncio dice una cosa; el expediente, otra. La tensión global es real, pero también lo es la dependencia argentina de un petróleo caro que no termina de resolverse en la balanza de pagos.