El 'Efecto De la Sota': punto de partida de la reconstrucción del peronismo con final incierto
El homenaje al exgobernador cordobés reunió a Llaryora, Schiaretti, Massa y dirigentes de distintas vertientes del PJ. La foto reabre el debate sobre la unidad peronista y el rol clave de Córdoba en ese proceso.
El acto de homenaje a José Manuel de la Sota realizado este domingo 13 de septiembre en Córdoba no fue solo un tributo a una figura clave de la política provincial y nacional. La presencia de Martín Llaryora, Juan Schiaretti, Sergio Massa y dirigentes de distintas vertientes del peronismo volvió a instalar la discusión sobre una posible reconstrucción del PJ, un proceso cuyo desenlace todavía resulta incierto.
Hasta acá, los hechos. La foto que se armó en el homenaje condensó a buena parte del peronismo cordobés y nacional. Llaryora, como gobernador y actual referente del PJ provincial, ofició de anfitrión. Schiaretti, su antecesor inmediato, aportó el peso de quien gobernó la provincia durante tres mandatos y mantiene influencia en el espacio. Massa, por su parte, representó al peronismo bonaerense y a una de las corrientes que compitieron en la última elección presidencial.
El 'efecto De la Sota' que se mencionó en los discursos no es solo sentimental. Remite a la capacidad del exgobernador para articular diferencias internas, negociar con el kirchnerismo sin subordinarse y, al mismo tiempo, dialogar con la oposición. Esa flexibilidad es la que varios dirigentes presentes creen que hace falta recuperar para que el peronismo deje de ser una suma de fragmentos.
Córdoba juega un rol central en esta ecuación. La provincia gobernada por peronistas desde hace más de dos décadas se convirtió en un laboratorio de gestión moderada que, para algunos, puede servir de modelo. Tanto Llaryora como Schiaretti insistieron en que cualquier reconstrucción debe pasar por una mirada federal, donde las provincias no sean meras receptoras de directivas de la Capital Federal.
Sin embargo, las diferencias que se vieron en el acto también marcan los límites. No estuvieron presentes todas las expresiones del peronismo. Faltaron voces más cercanas al kirchnerismo duro y tampoco hubo representantes de los sectores más críticos del actual gobierno provincial. Esa ausencia habla de las dificultades concretas para armar una mesa amplia.
El peronismo cordobés viene de ganar las elecciones de 2023 y 2025 manteniendo una identidad propia, alejada de los extremos. Esa posición le permite negociar con el gobierno nacional sin quedar atado a una oposición total, pero también genera desconfianzas en otros sectores del PJ que ven en esa moderación una tibieza.
La pregunta que queda abierta es si este tipo de encuentros pueden convertirse en el punto de partida de algo más estructurado. Por ahora, no hay una convocatoria formal a un congreso partidario ni una hoja de ruta clara. Lo que sí existe es la conciencia de que, sin unidad mínima, el peronismo seguirá siendo un actor secundario en la escena nacional.
Schiaretti y Llaryora coincidieron en que el homenaje a De la Sota debe servir para retomar el diálogo. Massa, por su lado, planteó la necesidad de construir una alternativa de poder con mirada productiva. Pero la política, como bien sabía De la Sota, se mueve más por intereses concretos que por fotos emotivas.
El presupuesto nacional en debate, las negociaciones por coparticipación y el impacto de las medidas económicas en el interior son algunos de los temas que podrían forzar mayor coordinación entre los gobernadores peronistas. En ese sentido, Córdoba tiene la oportunidad de liderar una agenda federal que trascienda los límites partidarios.
Queda por verse si la emoción del homenaje se traduce en acciones concretas. La historia reciente del peronismo muestra que los llamados a la unidad suelen diluirse cuando aparecen las candidaturas y las diferencias de proyecto. Por eso, el 'efecto De la Sota' es, por ahora, solo un punto de partida. El final sigue abierto.