Camila Passerni: la joven militante que critica al peronismo “porteño y centrista”
Coordinadora del Presupuesto Participativo Joven en la Municipalidad de Córdoba y presidenta de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), Passerni busca construir un peronismo con identidad cordobesa, alejado del centralismo porteño. No tiene lazos familiares con el intendente Llaryora.
Camila Passerni es una de las figuras emergentes del peronismo cordobés. Con apenas 26 años, coordina el programa de Presupuesto Participativo Joven en la Municipalidad de Córdoba y preside la Juventud Universitaria Peronista (JUP) local. En una entrevista reciente definió con claridad su mirada: “El peronismo nacional es muy porteño y centrista”.
Nacida y criada en Córdoba capital, Passerni proviene de un hogar militante y se formó políticamente en las aulas de la Universidad Nacional de Córdoba. Su militancia comenzó en los centros de estudiantes y rápidamente escaló hacia la orgánica del PJ. Hoy es una de las voces más visibles de la renovación peronista en la provincia, con énfasis en las demandas de la juventud y en la necesidad de construir una identidad propia que no copie los manuales de la Capital Federal.
“Nosotros no queremos ser la filial de un peronismo que se decide en Buenos Aires. Córdoba tiene su propia historia y sus propios problemas, y el peronismo local tiene que dar respuestas concretas a eso”, afirmó en diálogo con Perfil. Esa postura la coloca en un espacio crítico dentro del movimiento, pero sin romper con las estructuras partidarias.
En la Municipalidad de Córdoba, donde trabaja desde hace dos años, Passerni impulsa proyectos que buscan involucrar directamente a los jóvenes en la definición de prioridades presupuestarias. El programa que coordina permite que vecinos de entre 16 y 30 años decidan cómo se gasta una parte del presupuesto en sus barrios. Según ella, es una herramienta concreta de democracia participativa que contrasta con el “peronismo de escritorio” que critica.
La joven dirigente también aclaró un punto que suele generar confusión: no tiene ningún parentesco con el intendente Martín Llaryora. “Pasar por Passerni no significa que seamos familia. Es una casualidad de apellido que ya me cansé de aclarar”, dijo con humor.
Desde la JUP, Passerni busca ampliar la base de la militancia universitaria y conectar las demandas estudiantiles con las problemáticas más amplias del peronismo cordobés: el empleo joven, el acceso a la vivienda y la defensa de la universidad pública. En un contexto nacional donde el peronismo busca rearmarse tras la derrota de 2023, su generación aparece como una de las que intenta refrescar el discurso y las formas.
“El peronismo tiene que volver a hablarle a la gente de sus problemas cotidianos. No alcanza con repetir frases históricas. Tenemos que actualizar el relato sin perder la esencia”, sostiene. Esa combinación de militancia territorial, gestión municipal y crítica al centralismo porteño la posiciona como una referente a seguir en el peronismo del interior.
Su trayectoria muestra que no llegó por herencia ni por amistad con el poder. Es producto de años de militancia en los pasillos de la UNC y en los barrios de la ciudad. Y aunque evita definirse como candidata a nada por ahora, sus palabras y su trabajo cotidiano dejan claro que aspira a ocupar un lugar más protagónico en la política cordobesa de los próximos años.