El día que Jorge Valdano debutó de casualidad en la Selección y rompió 20 años de sequía ante Uruguay
En un amistoso de 1985, Jorge Valdano fue convocado a último momento, entró por lesión y marcó dos goles en su debut. Ese partido en Montevideo cortó una racha de dos décadas sin victorias argentinas ante la Celeste.
El 16 de julio de 1985, en el Estadio Centenario de Montevideo, la Selección Argentina enfrentaba a Uruguay en un clásico del Río de la Plata. Lo que parecía un amistoso de preparación terminó siendo una noche histórica para Jorge Valdano, quien debutó de manera imprevista y se convirtió en la figura del partido.
Valdano, que ya brillaba en el Real Madrid tras su paso por el Zaragoza, no estaba en los planes iniciales de Carlos Salvador Bilardo. El DT había convocado a un plantel sin el santafesino, pero una lesión de último momento en el plantel lo obligó a llamarlo de urgencia. Valdano tomó un avión, llegó a Montevideo horas antes del partido y ni siquiera había entrenado con el grupo.
Sin embargo, cuando a los 18 minutos del primer tiempo se lesionó Claudio Borghi, Bilardo no dudó: mandó a la cancha al delantero de 29 años. Lo que vino después fue una exhibición. A los 32 minutos, Valdano abrió el marcador con un remate cruzado. Antes del descanso, repitió: recibió un pase filtrado y definió con frialdad para poner el 2-0.
Argentina ganó 2-1 esa noche. El gol uruguayo llegó sobre el final y sirvió apenas para decorar el resultado. Lo trascendente fue que esa victoria cortó una sequía de 20 años: desde 1965 que la Selección no le ganaba a Uruguay en un partido oficial o amistoso jugado en territorio charrúa.
Valdano, que ya había sido parte del plantel que salió campeón del Mundial 78 como sparring, recién en 1985 se calzó la albiceleste de manera oficial. Ese doblete marcó el inicio de su historia con la Selección. Luego vendrían la Copa América 1987, el Mundial de Italia 90 y, sobre todo, el título en México 86, donde fue uno de los delanteros clave de Bilardo.
El propio Valdano contó en varias ocasiones que ese debut “de casualidad” fue uno de los momentos más felices de su carrera. Llegó sin expectativas, casi como turista, y se fue convertido en héroe de una noche que rompió una marca que parecía eterna.
Aquella victoria en Montevideo quedó grabada como uno de los partidos más simbólicos de la era Bilardo. No solo por el resultado, sino porque sirvió para confirmar que Valdano tenía lugar en el equipo que dos años después conquistaría el mundo en México. Un delantero elegante, con buen juego aéreo y definición fría, que debutó casi por obligación y terminó siendo parte fundamental de una generación dorada.
Veinte años después de la última victoria, Argentina volvía a sonreír ante su clásico rival. Y el responsable llevaba el número 9 en la espalda y un futuro de gloria por delante.