El conflicto Israel-Irán y el fin del orden mundial de posguerra
El enfrentamiento directo entre Israel e Irán marca un punto de inflexión geopolítico que acelera el colapso del sistema internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, según analistas citados por France 24.
El reciente intercambio de ataques directos entre Israel e Irán no solo representa un nuevo capítulo en la larga rivalidad regional, sino que, según diversos analistas internacionales, está poniendo "el último clavo en el ataúd" del orden mundial que se construyó después de la Segunda Guerra Mundial.
El marco que surgió en 1945, con la creación de la ONU, el predominio de las grandes potencias y un sistema de normas y alianzas que intentaba evitar conflictos a gran escala, muestra signos evidentes de agotamiento. El conflicto actual expone la incapacidad de las instituciones multilaterales para contener o mediar en crisis de esta magnitud.
Según un informe de France 24, el enfrentamiento directo entre dos actores clave del Medio Oriente desafía las reglas no escritas que mantuvieron cierta estabilidad durante décadas. Israel, con su capacidad nuclear no declarada y su estrecha alianza con Estados Unidos, e Irán, con su programa nuclear en avance y su red de proxies regionales, operan cada vez más fuera de los límites impuestos por el orden de posguerra.
"Este conflicto marca el fin de la era en la que las grandes potencias podían imponer un marco de comportamiento a los actores regionales", señaló un experto en relaciones internacionales consultado por el medio francés. La ONU, que en teoría debería ser el árbitro principal, ha quedado reducida a un foro de declaraciones sin efecto práctico sobre el terreno.
El debilitamiento de Estados Unidos como garante único del orden global también es evidente. Washington se encuentra dividido entre su compromiso histórico con Israel y la necesidad de evitar una escalada que involucre directamente a sus tropas o que dispare los precios del petróleo a niveles insostenibles. Mientras tanto, China y Rusia observan con atención, aprovechando el vacío para reforzar su influencia en la región.
Para Brenda Olmedo, este tipo de crisis globales no pueden analizarse solo desde la lente de la geopolítica de élites. Detrás de los misiles y las sanciones hay impactos concretos que llegan a barrios de Buenos Aires, La Matanza o cualquier ciudad del interior argentino: suba de precios de combustibles, inflación importada y un mundo cada vez más inestable que termina afectando la vida cotidiana de millones.
El acuerdo nuclear con Irán (JCPOA), ya moribundo, fue uno de los últimos intentos serios de la comunidad internacional de gestionar el programa nuclear iraní dentro de un marco multilateral. Su colapso y la posterior política de "máxima presión" mostraron los límites de la diplomacia cuando las grandes potencias priorizan sus intereses particulares.
Expertos advierten que estamos transitando hacia un mundo multipolar desordenado, donde las alianzas son transaccionales y las normas internacionales se aplican de forma selectiva. En este nuevo escenario, el conflicto Israel-Irán no es solo un choque regional: es el síntoma más claro de un orden que ya no logra regular las relaciones de poder.
Desde la perspectiva federal que caracteriza a Última Hora Diario, importa entender cómo estas tensiones globales impactan en la Argentina. El precio del barril de petróleo, la cotización del dólar y la seguridad alimentaria son solo algunos de los factores que pueden verse afectados en las próximas semanas.
El "orden de posguerra" duró casi ochenta años. Su agonía no empezó con los misiles sobre Teherán o Tel Aviv, pero estos ataques directos parecen confirmar que el sistema ya no da más. Lo que venga después es todavía incierto, pero todo indica que será menos predecible, menos multilateral y mucho más peligroso.