EE.UU. ataca tres instalaciones nucleares de Irán y se involucra en la guerra con Israel
Estados Unidos bombardeó tres sitios clave del programa nuclear iraní, escalando de forma directa el conflicto entre Israel e Irán. El hecho marca un punto de inflexión en la crisis regional.
Washington dio un paso sin retorno en el conflicto que ya enfrentaba a Israel e Irán. En las últimas horas, fuerzas estadounidenses atacaron tres instalaciones nucleares iraníes de alto valor estratégico, según confirmó el propio gobierno de Donald Trump y reportó France 24.
Los objetivos alcanzados incluyen el complejo de Natanz, la planta subterránea de Fordow y el sitio de investigación de Isfahán, tres pilares del programa nuclear de Teherán. Fuentes de inteligencia citadas por medios internacionales indican que los ataques se realizaron con bombarderos B-2 y misiles de crucero lanzados desde buques en el Golfo Pérsico.
"No podíamos permitir que Irán desarrollara un arma nuclear que amenazara directamente a Israel y a nuestros aliados", justificó un alto funcionario de la Casa Blanca en una declaración breve. La decisión se tomó después de que Israel pidiera apoyo explícito ante la amenaza de represalias iraníes masivas.
Irán ya anunció que responderá "con toda su fuerza" y calificó el ataque como "acto de guerra declarado". El líder supremo Ali Jamenei convocó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional y prometió que las bases estadounidenses en la región serán objetivo legítimo.
Desde el inicio del intercambio de misiles entre Israel e Irán hace diez días, la tensión venía escalando minuto a minuto. Israel había bombardeado previamente instalaciones militares iraníes; Teherán respondió con oleadas de drones y misiles balísticos. Ahora, con la entrada directa de Estados Unidos, el conflicto deja de ser un enfrentamiento bilateral para convertirse en un choque regional con riesgo de involucrar a otros actores.
La comunidad internacional reaccionó con alarma. China y Rusia condenaron los ataques como "una violación flagrante del derecho internacional". La Unión Europea pidió "máxima contención" y convocó una reunión urgente de sus cancilleres. En tanto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes mantuvieron un silencio prudente, aunque fuentes diplomáticas indican preocupación por un posible cierre del estrecho de Ormuz, lo que dispararía los precios del petróleo a niveles récord.
En Buenos Aires, la Cancillería argentina emitió un comunicado breve en el que "lamenta la escalada" y llama a todas las partes a volver al diálogo. Fuentes del gobierno indicaron que se sigue con "máxima atención" el impacto que pueda tener en la región y en los precios de los commodities.
Analistas consultados coinciden en que el ataque estadounidense cambia por completo el tablero. La destrucción parcial de Fordow, considerada casi impenetrable, representa un golpe duro al programa nuclear iraní, pero también deja a Irán con pocos incentivos para negociar y muchos para acelerar su carrera atómica de forma clandestina.
Mientras tanto, en Israel se viven horas de alerta máxima ante una posible respuesta iraní que podría incluir ataques con misiles de largo alcance y activación de proxies como Hezbollah en Líbano y las milicias chiitas en Irak y Siria.
El presidente Trump, que había prometido durante su campaña evitar nuevas guerras en Medio Oriente, se vio forzado a tomar esta decisión tras recibir informes de inteligencia que alertaban sobre un "umbral inminente" de capacidad nuclear iraní. Según las mismas fuentes, los ataques fueron quirúrgicos y buscaron minimizar bajas civiles, aunque desde Teherán se habla ya de "decenas de muertos y heridos".
La situación sigue en desarrollo. Fuentes militares estadounidenses confirmaron que sus fuerzas en la zona se encuentran en "alerta Defcon 3" y que se reforzó la presencia naval en el Golfo. Expertos advierten que las próximas 48 horas serán decisivas para determinar si el conflicto se expande a una guerra abierta o si las partes logran, de alguna manera, contener la escalada.