Docentes universitarios marchan contra el veto de Milei y preparan una nueva Marcha Federal
Los gremios universitarios convocaron a la primera movilización nacional contra el veto presidencial al aumento salarial. La protesta marca el inicio de un plan de lucha que incluye una nueva Marcha Federal Universitaria.
Los docentes universitarios de todo el país realizarán este miércoles la primera movilización nacional contra el veto del presidente Javier Milei al aumento salarial acordado en paritarias. La medida, que se concentrará frente al Congreso de la Nación, marca el arranque de un plan de lucha que incluye la preparación de una nueva Marcha Federal Universitaria.
La decisión del Ejecutivo de vetar la ley que otorgaba un incremento del 16% retroactivo a marzo generó un profundo malestar en el sector. Según los cálculos de los gremios, el veto implica una pérdida salarial acumulada que supera el 40% en términos reales desde diciembre de 2023. “No es solo un ajuste, es un desmantelamiento sistemático de la universidad pública”, sostienen desde la Conadu Histórica.
La protesta de este miércoles se replicará en distintas ciudades del interior. En La Plata, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán se realizarán actos simultáneos que confluirán en la concentración porteña. Los organizadores esperan que la movilización sea el punto de partida para una escalada que culmine en una Marcha Federal similar a la realizada en 2017 contra las políticas de Cambiemos.
“Vamos a defender la universidad pública porque es la única que garantiza el ascenso social en un país que cada vez cierra más puertas”, afirmó el secretario general de Feduba, el gremio de la UBA, en una conferencia de prensa. El reclamo no se limita al salario: también cuestionan el presupuesto universitario congelado, la falta de actualización de las partidas para funcionamiento y el impacto que esto tiene en la calidad educativa.
Desde el Gobierno, en tanto, se defiende la decisión del veto argumentando que la ley aprobada en el Congreso era “irresponsable” y que el incremento no estaba contemplado en las metas fiscales acordadas con el FMI. Fuentes oficiales indicaron que el Ejecutivo está dispuesto a dialogar, pero dentro de las posibilidades reales del Tesoro. Sin embargo, los gremios consideran que la oferta del 7% que el Gobierno puso sobre la mesa es insuficiente y no compensa la inflación acumulada.
La movilización de mañana tendrá como ejes centrales la defensa del salario docente, el presupuesto universitario y el rechazo a lo que definen como “política de vaciamiento”. Participarán Conadu, Conadu Histórica, Feduba, AGD-UBA, UDA, Ctera y distintos centros de estudiantes. También se espera la presencia de rectores de universidades nacionales que ya han expresado su preocupación por el ajuste.
Este conflicto se inscribe en un contexto más amplio de tensiones entre el Ejecutivo y el mundo educativo. El recorte en Ciencia y Tecnología, las dificultades para el pago de becas y la caída en la inversión en infraestructura universitaria completan un panorama que, según los docentes, pone en riesgo el futuro del sistema.
La nueva Marcha Federal Universitaria, cuya fecha aún no está definida pero se baraja para mediados de octubre, buscará replicar el impacto de la histórica marcha de 2017 que reunió a más de 150 mil personas en todo el país. Los organizadores ya comenzaron a coordinar con sindicatos, movimientos sociales y organizaciones estudiantiles para darle mayor volumen a la protesta.
Mientras tanto, las clases en varias facultades se verán afectadas por asambleas y medidas de fuerza parciales. En la UBA, por ejemplo, se resolvió un paro de 48 horas para la semana próxima si no hay respuestas del Gobierno. El mensaje de los docentes es claro: no están dispuestos a aceptar un ajuste que, a su criterio, termina desfinanciando el derecho a la educación superior.
La movilización de este miércoles será, por lo tanto, una primera medida de fuerza de lo que promete ser un otoño caliente en las universidades nacionales. El Gobierno, por su parte, deberá decidir si mantiene la línea dura o abre un canal de negociación real antes de que el conflicto escale a niveles que afecten el calendario lectivo de millones de estudiantes.