Espectáculos

Divina Gloria: quién es, su verdadero nombre, edad y los grandes compañeros que la acompañaron

La actriz y vedette argentina Divina Gloria repasa su extensa trayectoria en el escenario. Su verdadero nombre, su edad actual y los icónicos compañeros con los que compartió carteleras y teatros.

Publicado el 16 de julio de 2026, 11:15 hs

Divina Gloria es uno de esos nombres que, apenas se pronuncian, evocan una época dorada del teatro de revista porteño. Con más de cuatro décadas de carrera, la vedette sigue activa y con la misma energía que la llevó a compartir escenario con las figuras más grandes del espectáculo nacional.

Su verdadero nombre es Gloria Beatriz Oyarzabal. Nació el 11 de mayo de 1961 en la ciudad de Buenos Aires, por lo que en 2026 cumple 65 años. Criada en el barrio de Almagro, como tantos otros artistas de su generación, empezó muy joven en el mundo del espectáculo: primero como corista y luego como vedette principal en las grandes revistas de la avenida Corrientes.

Lo que distingue a Divina Gloria no es solo su presencia escénica, sino su capacidad para sostener una carrera sin caer en la farándula barata. “Nunca me gustó el escándalo gratis”, suele decir en las entrevistas. Prefiere hablar de oficio, de ensayo y de cómo se construye un número que haga reír o emocionar a la platea.

Sus grandes compañeros de escenario forman un quién es quién del espectáculo argentino. Compartió cartel con Jorge Porcel en varias revistas de los años 80, donde aprendió el timing del humor físico. También fue partenaire de Alberto Olmedo en sus últimas producciones teatrales, una experiencia que aún recuerda con emoción y respeto.

Otro nombre clave en su trayectoria es Antonio Gasalla. Con él hizo varias temporadas en Mar del Plata y en el teatro Maipo, donde la química entre ambos era evidente. “Gasalla te obligaba a estar siempre al cien por ciento”, cuenta. Esa exigencia mutua terminó forjando una amistad que dura hasta hoy.

En los 90 y 2000 alternó la revista con la comedia. Trabajó con Nito Artaza, con quien armó un dúo muy visto en televisión y teatro, y también con Moria Casán en varios espectáculos que combinaban glamour, humor y algo de picardía. Con Moria, además, compartió el récord de ser una de las pocas vedettes que lograron mantener taquilla alta pasada la barrera de los 50 años.

Más cerca en el tiempo, Divina Gloria se acercó al under y al teatro independiente. Participó en obras dirigidas por jóvenes dramaturgos y hasta incursionó en el cine con roles secundarios que le valieron buenas críticas. En 2022 volvió al Maipo con un unipersonal que revisaba su carrera y que sorprendió por su sinceridad y su humor autocrítico.

Hoy, con 65 años, sigue dando clases de expresión corporal y sigue subiendo al escenario cada vez que la invitan. No extraña los flashes ni las tapas de revista, pero sí extraña la adrenalina de la función en vivo. “El teatro es lo único que no te podés bajar como una app”, dice con esa mezcla de sabiduría y picardía que la caracteriza.

Su carrera es, en definitiva, un ejemplo de constancia en un rubro donde la mayoría dura lo que dura un verano. Divina Gloria eligió el oficio largo, el que se construye noche tras noche, y por eso sigue siendo, para varias generaciones, sinónimo de revista, de risa y de Corrientes iluminada.

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