Policiales

Crimen de policía en Rosario: Gobierno ratifica que no retrocederá con el Plan Bandera

Tras el asesinato de un agente en medio de un operativo, las autoridades santafesinas reafirmaron su compromiso con el plan de seguridad que busca recuperar el control territorial en los barrios más calientes de Rosario.

Publicado el 4 de julio de 2026, 18:40 hs

El asesinato de un policía durante un procedimiento en Rosario volvió a poner en el centro del debate la violencia narco que azota a la ciudad santafesina. El agente cayó en cumplimiento del deber en un barrio de alta conflictividad, en un hecho que las autoridades vinculan directamente con el narcotráfico organizado.

Frente a este nuevo episodio de sangre, el gobierno provincial y las fuerzas federales ratificaron que el Plan Bandera no solo se mantiene sino que se profundizará. "No vamos a retroceder ni un paso", fue el mensaje que transmitieron desde la Casa Gris y desde el Ministerio de Seguridad de la Nación.

El Plan Bandera, lanzado hace varios meses, implica un despliegue combinado de fuerzas provinciales y federales con foco en la recuperación de territorio en los barrios donde el narco ejerce control de facto. Incluye mayor presencia policial, inteligencia criminal, controles de rutas y un esquema de protección a testigos e informantes. Hasta ahora acumula decenas de detenidos y secuestros de droga y armas, aunque también registra bajas en las fuerzas de seguridad.

"Este hecho doloroso no nos va a hacer torcer el rumbo. Al contrario, nos obliga a redoblar el esfuerzo", señaló un vocero oficial. Fuentes del operativo indicaron que el policía asesinado participaba de un procedimiento de rutina que derivó en una emboscada. Los atacantes, según los primeros indicios, pertenecían a una banda que opera en la zona oeste de Rosario y que viene siendo desarticulada progresivamente por el Plan Bandera.

Rosario acumula este año más de 180 homicidios, muchos de ellos vinculados al ajuste de cuentas entre bandas que se disputan el control del microtráfico y las rutas de ingreso de cocaína y marihuana. El crimen de este agente se suma a la lista de uniformados caídos en los últimos dos años, que ya supera la docena.

Desde el Ministerio de Seguridad de Santa Fe destacaron que el plan cuenta con respaldo político transversal y que los resultados en materia de decomisos y desarticulación de bunkers justifican continuar la línea dura. "Retroceder sería entregarle la ciudad al narcotráfico", afirmaron.

Especialistas consultados por Última Hora Diario coinciden en que la violencia en Rosario no se resuelve solo con más policías en la calle. Requiere, además, una estrategia integral que incluya intervención social en los barrios, control de las cárceles —donde se cocinan muchas de las órdenes de ejecución— y mayor presión sobre las finanzas de las bandas. Sin embargo, reconocen que sin presencia territorial sostenida, cualquier otro esfuerzo resulta inútil.

El velatorio del policía asesinado se realizó en las últimas horas con alta participación de sus compañeros y de la comunidad. La familia pidió justicia y que el caso no quede impune. Desde la fiscalía interviniente se prometió avanzar con todas las líneas de investigación, incluyendo la posible participación de sicarios importados desde otras provincias.

Mientras tanto, en los barrios bajo intervención del Plan Bandera, la tensión es palpable. Vecinos consultados relatan que la presencia policial disuade a los narcos de mostrarse abiertamente, pero también genera temor a represalias cuando las fuerzas se retiran. Es el clásico dilema de toda estrategia de saturación: sostenerla en el tiempo o perder lo ganado.

El mensaje oficial es claro: no hay marcha atrás. El Plan Bandera seguirá vigente y, si es necesario, se reforzarán los recursos humanos y logísticos. La pregunta que queda flotando es si esta voluntad política se traducirá en una baja sostenida de los índices de violencia o si, como ocurrió en otras experiencias similares, el efecto será temporario y las bandas volverán a reorganizarse una vez que baje la presión mediática y política.

Por ahora, en Rosario, la bandera sigue izada. Y el costo, como quedó demostrado una vez más, lo pagan en primera línea los hombres y mujeres que visten el uniforme.

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