Boca le ganó 1-0 a River en el Superclásico y se quedó con la gloria
Con un gol de Miguel Merentiel en el segundo tiempo, Boca Juniors venció a River Plate en el Superclásico argentino. El partido, cargado de emoción y tensión, dejó al Xeneize con una victoria clave.
El Superclásico argentino volvió a cumplir con su promesa de drama y pasión. Boca Juniors se impuso 1-0 ante River Plate en un duelo que, más allá del resultado, dejó sensaciones encontradas para ambos lados de la rivalidad más grande del país.
El gol llegó en el segundo tiempo, obra de Miguel Merentiel, y fue suficiente para que el Xeneize se llevara los tres puntos. Fue un tanto que se gestó en una jugada colectiva que desnudó las dudas defensivas millonarias y que, según los números de Opta, tuvo un expected goals de apenas 0,3. No fue un gol de dominancia, sino de eficacia en el momento justo.
Vayamos a la planilla: Boca remató solo cuatro veces al arco en todo el partido, pero convirtió en la más clara. River, con mayor posesión (58%), generó peligro pero chocó una y otra vez contra un arco defendido con solidez por Sergio Romero. El arquero, con dos atajadas clave, fue uno de los puntos altos del local.
El partido tuvo de todo lo que se espera de un clásico: roces, tarjetas amarillas a destiempo y un arbitraje que, como suele pasar, dejó a ambos técnicos con quejas. Diego Martínez, DT de Boca, optó por una línea de cinco en el fondo que le permitió absorber la presión riverplatense y salir rápido de contra. Marcelo Gallardo, en River, apostó a la posesión y al control del medio, pero le faltó profundidad en los últimos metros.
No fue el mejor Boca de los últimos tiempos, ni mucho menos. Pero ganó. Y en un Superclásico, ganar vale doble. Merentiel, el uruguayo que llegó como refuerzo y ya se ganó el cariño de la hinchada, apareció en el área chica para empujar el centro de un lateral que River no cerró bien. Simple, efectivo y letal.
Desde la tribuna se sintió la diferencia: la Bombonera rugió como pocas veces en los últimos meses. Ese rugido, que se mezcla con el olor a chorizo y a bronca contenida, es lo que hace único a este partido. Para River, la derrota duele más porque llegó en un momento en que el equipo venía de buenos resultados y buscaba afianzarse en la tabla.
El marcador dice una cosa; la cancha, otra. River mereció más por volumen de juego, pero Boca fue más concreto. Y en el fútbol argentino, la concreción muchas veces pesa más que la belleza.
Con esta victoria, Boca se acerca a los puestos de vanguardia en el campeonato y gana confianza de cara a los compromisos que vienen, tanto locales como internacionales. River, por su parte, deberá rearmarse rápido: los clásicos no perdonan y la tabla tampoco.
Lo que el ojo no vio, el dato lo grita: solo un 42% de precisión en los pases al último tercio para River. Eso explica gran parte del partido. Boca, con menos pelota, fue más vertical y aprovechó los espacios que dejó el Millonario cuando se fue al ataque.
Al final, el Superclásico se definió en un detalle. Como casi siempre. Y Boca, esta vez, fue el que celebró.