AFA cambia el sistema de cupos a copas internacionales y desata polémica
La Asociación del Fútbol Argentino modificó los criterios de clasificación a Libertadores y Sudamericana para 2026, priorizando el ranking histórico. La decisión genera críticas por dejar afuera a equipos del interior que luchan en la tabla anual.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) aprobó un cambio en el sistema de clasificación a las copas internacionales que regirá a partir de la temporada 2026 y ya generó una fuerte polémica entre clubes, hinchas y analistas.
Según la resolución, que se votó en el Consejo Directivo, los cupos para la Copa Libertadores y la Sudamericana ya no dependerán exclusivamente del desempeño en el campeonato anual ni en la Copa de la Liga. En su lugar, se incorporará de forma decisiva el ranking histórico de los últimos cinco años, con un peso mayor para los equipos que acumularon más puntos en torneos locales e internacionales.
De esta manera, equipos como Boca, River, Racing, Independiente y San Lorenzo tendrían prácticamente asegurada su participación en las copas casi sin importar su rendimiento en la temporada en curso. Los lugares restantes se repartirían según la tabla anual, pero con un esquema que reduce significativamente las chances de los equipos del interior que no integran ese núcleo histórico.
La decisión fue impulsada por el presidente de la AFA, Claudio Tapia, y respaldada por los clubes grandes. Fuentes cercanas al Consejo indicaron que el objetivo es “garantizar la presencia de los equipos más competitivos” en las competencias continentales, donde el coeficiente de la Argentina ha caído en los últimos años.
Sin embargo, la medida generó inmediato rechazo desde el interior del país. Dirigentes de Talleres, Belgrano, Instituto, Godoy Cruz y otros equipos del Federal Interior argumentan que se desincentiva la competencia y se premia el pedigree histórico por sobre el mérito deportivo actual.
“Es un golpe al federalismo del fútbol argentino. Si jugás toda la temporada para pelear arriba y después te quedás afuera por un ranking de años anteriores, ¿para qué competís?”, planteó un directivo de un club cordobés que pidió reserva de su nombre.
Desde el lado técnico, el cambio también genera dudas. Varios entrenadores consultados sostienen que mezclar un ranking histórico con la performance anual distorsiona la tabla y puede llevar a situaciones absurdas: un equipo que termina último en la tabla anual podría clasificar por “tradición”, mientras que un recién ascendido que hace una campaña excepcional se quedaría sin nada.
La polémica se suma a otras tensiones recientes entre la AFA y los clubes del interior, como la distribución de recursos televisivos y la calendarización de los torneos. En los próximos días se espera que la Liga Profesional emita un comunicado conjunto y que algunos presidentes eleven una nota formal pidiendo la revisión del nuevo sistema.
Por ahora, la AFA mantiene la postura de que el cambio busca “fortalecer el nivel de las copas” y que el ranking histórico solo se aplicará parcialmente, aunque los borradores que circulan entre los clubes muestran un peso mucho mayor de lo admitido públicamente.
El debate recién empieza, pero ya dejó en claro una grieta profunda: para unos, es una medida de “realismo competitivo”; para otros, una nueva forma de concentrar poder en los mismos de siempre.