Tini Stoessel y su padre: el manejo del dinero de artistas menores y qué dice la ley
Un escribano de la Universidad Siglo XXI explicó los derechos de los hijos artistas al llegar a la adultez y los mecanismos para auditar el patrimonio generado durante su minoría. El caso de Tini y Alejandro Stoessel revive un debate sobre administración en beneficio del menor.
Las versiones sobre una posible auditoría solicitada por Tini Stoessel a su padre Alejandro por el manejo de su patrimonio durante su minoría de edad volvieron a poner en el centro un tema que trasciende el chimento: cómo se administra legalmente el dinero que genera un artista que aún no es mayor de edad.
El escribano Federico Miguel, director de la carrera de Escribanía de la Universidad Siglo XXI, explicó en diálogo con Punto a Punto Radio los principios que rigen esta situación. “Los padres tienen que administrar en beneficio de los hijos”, resumió. El dinero generado por el trabajo del menor le pertenece a él, no a sus progenitores, aunque sean quienes gestionen los bienes hasta que cumpla 18 años.
Esta regla se aplica directamente a casos como el de Tini, que comenzó su carrera siendo muy joven con la serie Violetta. Miguel recordó que el trabajo artístico infantil está regulado por convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que permiten ciertas actividades antes de los 16 años bajo condiciones específicas, pero siempre con la obligación de que los ingresos se administren en beneficio exclusivo del menor.
Según el especialista, al alcanzar la adultez la persona puede solicitar rendición de cuentas y acceso a toda la documentación. Eso incluye contratos, acuerdos de confidencialidad, sociedades comerciales y marcas registradas a nombre de terceros. “Lo primero es encontrar, es un trabajo de rastreo; por eso ella lo primero que planteó una auditoría”, señaló Miguel.
El escribano aclaró que las marcas vinculadas a Tini Stoessel aparecen registradas en distintas sociedades, lo que complica el panorama una vez que la artista y su padre se convierten en “adultos, personas jurídicas, empresas”. En estos casos, la ley permite reclamar el acceso a los contratos firmados durante la minoría de edad.
Sin embargo, Miguel fue cauto: las versiones periodísticas por sí solas no prueban la existencia de un delito. Para hablar de administración fraudulenta o malversación de fondos es necesario reconstruir el origen de los bienes, los ingresos y los gastos. “Él va a tener que probar cómo compró la casa, de dónde sacó los fondos”, ejemplificó.
El caso de Tini Stoessel no es aislado en la industria del entretenimiento. Numerosos artistas juveniles han enfrentado disputas similares con sus familias al llegar a la mayoría de edad, lo que suele derivar en auditorías, renegociaciones de contratos o, en el peor de los escenarios, juicios por rendición de cuentas.
Desde el punto de vista legal, el mensaje es claro: la patria potestad no equivale a propiedad. Los padres actúan como administradores, no como dueños. Y al cumplir 18 años, el hijo tiene derecho a saber exactamente qué pasó con cada peso generado por su talento y su trabajo.
Según informó Perfil, la entrevista se realizó en el programa Es por acá de Juan Bernaus y Julieta Fantini en Punto a Punto Radio.
El tema vuelve a recordarnos que detrás de los brillos del espectáculo hay estructuras legales, contratos y responsabilidades que, cuando no se cumplen con transparencia, pueden derivar en conflictos familiares y judiciales de gran envergadura.