Taxis con servicio reducido en Rosario: el conflicto que paraliza la ciudad
Los taxistas de Rosario mantienen este jueves un paro con servicio mínimo en reclamo de medidas ante la inseguridad y el aumento de la violencia en las calles. El conflicto afecta la movilidad de miles de rosarinos.
Los taxis circulan este jueves con servicio reducido en Rosario como parte de una medida de fuerza que mantiene en vilo a la ciudad. La decisión de los choferes responde a un reclamo por mayor seguridad tras una serie de hechos violentos que incluyeron robos, agresiones y amenazas en distintos puntos de la ciudad.
Según lo que transmitieron desde la Asociación de Titulares de Taxis de Rosario, el servicio se limita a un 30% de las unidades, priorizando viajes esenciales como traslados a hospitales, escuelas y turnos médicos. El resto de los vehículos permanece en las bases o en las casas de los trabajadores. La medida empezó a la medianoche y se extenderá hasta las 23:59 de este jueves.
"No es un paro total porque sabemos que la gente necesita moverse, pero tampoco podemos exponernos como si nada pasara", explicó a este medio un vocero de la entidad. En las últimas semanas, al menos cuatro taxistas fueron asaltados en diferentes turnos, y dos de ellos terminaron hospitalizados tras recibir golpes y amenazas con armas.
El conflicto se da en un contexto de creciente inseguridad en Rosario, donde los números de robos violentos y arrebatos en la vía pública no bajan. Según datos de la Procuración General de la provincia, en lo que va del año ya se registraron más de 1.200 denuncias por robos a mano armada en la ciudad, muchas de ellas en horarios nocturnos y en barrios periféricos.
Desde la Municipalidad de Rosario aseguraron que el conflicto está siendo monitoreado y que se mantiene diálogo abierto con los representantes del sector. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota no habían ofrecido medidas concretas de acompañamiento, como mayor presencia policial en las zonas críticas o la instalación de botones de pánico en las unidades.
Vecinos consultados en el centro y en barrios como Alberdi y Arroyito expresaron su malestar por la dificultad para conseguir un taxi. "Tengo que llevar a mi nena al médico y no pasa ninguno. Esto complica todo", dijo Laura, una vecina de zona norte. Otros optaron por aplicaciones de transporte privado, que por ahora no adhieren al reclamo.
El reclamo de los taxistas no es nuevo. Ya en 2024 habían realizado medidas similares por el mismo motivo. En esa oportunidad lograron que se incorporaran cámaras en algunas unidades y se reforzara la patrulla en ciertos corredores, pero los choferes sostienen que esas medidas fueron insuficientes y que la violencia volvió a escalar.
Desde la Asociación de Titulares de Taxis piden que se declare la emergencia en seguridad para el sector y que se avance en la creación de un protocolo específico para atender denuncias de violencia contra trabajadores del transporte. También reclaman que se acelere la llegada de los patrulleros cuando se activa un botón antipánico.
La medida de este jueves se votó en asamblea el martes por la noche con amplia mayoría. "No queremos dejar a la gente colgada, pero tampoco vamos a seguir trabajando con miedo", resumió uno de los delegados. Por ahora no hay anuncio de que la protesta se extienda más allá de las 24 horas, aunque advierten que si no hay respuestas concretas en los próximos días, podrían endurecer la posición.
En paralelo, la Policía de Santa Fe reforzó algunos operativos en las zonas donde suelen concentrarse las paradas de taxis, pero los trabajadores consideran que se trata de medidas temporales que no resuelven el problema de fondo.
Rosario vive hace años una tensión constante entre la necesidad de trabajar y el riesgo que eso implica en determinados horarios y barrios. Este nuevo capítulo del conflicto de los taxis vuelve a poner sobre la mesa una discusión que los rosarinos conocen demasiado bien: cómo seguir moviéndose en una ciudad donde la violencia parece marcar cada vez más los ritmos diarios.