El alto rendimiento no es sano: la preocupación por tener a Julián Álvarez parado
El psicólogo deportivo Raúl Barrios analizó la situación del delantero cordobés en el Atlético de Madrid y advirtió sobre los riesgos psicológicos de quedar fuera de competencia por decisiones contractuales.
La situación contractual de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid volvió a poner sobre la mesa un tema que suele quedar en segundo plano en el fútbol de alto nivel: el impacto psicológico de estar parado sin jugar.
El delantero cordobés, de 26 años, atraviesa un momento delicado en el club español. Pese a su trayectoria y su capacidad goleadora, las decisiones técnicas y las negociaciones por su futuro lo han dejado en un rol marginal, lo que generó preocupación en su entorno y reavivó el debate sobre la salud mental en el deporte profesional.
Raúl Barrios, psicólogo deportivo con amplia experiencia en el acompañamiento de atletas de élite, analizó el caso en diálogo con Perfil. "El alto rendimiento no es sano", sentenció el especialista, y explicó que la interrupción forzada de la competencia puede generar en un jugador como Álvarez una combinación de frustración, pérdida de identidad y estrés acumulado difícil de gestionar.
Según Barrios, el futbolista construye su autoestima y su rutina diaria en torno a la competencia. Cuando esa dinámica se corta de manera abrupta por una decisión vinculada al contrato o a la estrategia del club, el deportista puede experimentar síntomas similares a los de una pérdida laboral repentina, pero con la presión adicional de que todo ocurre bajo la mirada pública.
"Quedar fuera del once inicial o del plantel que viaja no es solo una cuestión deportiva. Para un jugador que viene de ser titular en la Selección Argentina y de brillar en copas del mundo, esa inactividad genera un vacío que afecta el estado anímico, la motivación y hasta el rendimiento físico cuando regresa", detalló el psicólogo.
El caso de Julián Álvarez no es aislado. En los últimos años, varios futbolistas de primer nivel han hablado abiertamente sobre ansiedad, depresión y el costo emocional de una carrera que exige estar siempre al máximo. El psicólogo cordobés advirtió que los clubes suelen subestimar estos aspectos, priorizando lo físico y lo táctico por sobre el acompañamiento mental.
"El alto rendimiento implica una exigencia constante que, sin herramientas psicológicas adecuadas, termina pasando factura. Tener a un jugador como Álvarez parado no solo es un desperdicio deportivo; es un riesgo para su salud integral", concluyó Barrios.
Desde Córdoba, donde Julián se formó en las divisiones inferiores de Talleres antes de dar el salto a River Plate y luego a Europa, la noticia genera atención especial. Muchos hinchas y especialistas locales siguen de cerca su trayectoria y coinciden en que el equilibrio mental será clave para que el delantero pueda retomar su mejor versión, ya sea en Madrid o en otro club.
El debate que reabre esta situación trasciende al cordobés: en un fútbol cada vez más exigente, con calendarios saturados y presión económica constante, la salud psicológica de los jugadores se vuelve un tema que los clubes y las federaciones ya no pueden seguir postergando.
Fuente: Perfil