Amarga Navidad: la biografía que Almodóvar convierte en película con Leonardo Sbaraglia
El director español Pedro Almodóvar adapta la vida del escritor y periodista argentino en una película protagonizada por Leonardo Sbaraglia. Un proyecto que cruza el drama personal con la crudeza de una biografía real.
El anuncio cayó como una bomba en el mundillo del cine hispano: Pedro Almodóvar dirigirá Amarga Navidad, una película basada en la vida del escritor y periodista argentino cuya biografía se convirtió en libro hace unos años. El rol central lo encarnará Leonardo Sbaraglia, actor que ya demostró su capacidad para habitar personajes complejos y de aristas oscuras.
La historia original, que el propio Almodóvar leyó casi por casualidad durante un viaje a Buenos Aires, narra la infancia y juventud de un hombre marcado por la pérdida temprana, la violencia familiar y una adolescencia que osciló entre la marginalidad y la literatura como salvación. El título del libro y ahora de la película alude a una Nochebuena particularmente traumática que el protagonista recuerda como el punto de quiebre de su existencia.
"Es un relato brutalmente honesto", comentó el director manchego en una breve rueda de prensa virtual. "No es una biografía piadosa ni edulcorada. Muestra la crudeza de una familia disfuncional en la Argentina de los setenta y ochenta, pero también la forma en que alguien puede reconstruirse a través de la palabra". Almodóvar, que suele elegir historias con fuerte componente emocional y sexual, encontró en este material un terreno que le permite explorar otra vez la memoria, el trauma y la redención.
Para Leonardo Sbaraglia, el desafío es mayúsculo. El actor platense, que viene de trabajos internacionales y de series de alto perfil, confesó que le llevó varias semanas aceptar el papel. "Es un personaje que exige desnudarse literal y figuradamente. No hay maquillaje posible cuando contás una infancia rota", dijo. Fuentes cercanas al rodaje, que comenzará en Madrid a mediados del año próximo, indican que Sbaraglia ya empezó un intenso trabajo de inmersión: entrevistas con el escritor real, revisión de archivos familiares y hasta un taller de reconstrucción emocional con un psicólogo especializado en trauma infantil.
La película se rodará en coproducción entre España y Argentina, con participación de productoras de ambos países. Se espera que parte del equipo técnico sea local, y que algunos roles secundarios sean interpretados por actores argentinos residentes en Europa. El guion, que Almodóvar está terminando de pulir junto al propio biografiado, mantiene la estructura fragmentada del libro: saltos temporales que van de la Navidad de 1978 a la adultez del protagonista en los noventa.
Desde el punto de vista estético, quienes conocen el proyecto anticipan un Almodóvar más contenido que en sus últimas obras. Menos color, más sombras, una fotografía que dialogue con el realismo sucio de ciertas películas argentinas de los noventa. La música, en cambio, podría incorporar tangos intervenidos y algún tema de Charly García, según deslizaron los productores.
El anuncio llega en un momento particular para el cine argentino. Mientras el sector local enfrenta recortes presupuestarios y una fuerte crisis de financiamiento, la llegada de un nombre como Almodóvar con un actor de la talla de Sbaraglia genera expectativas y también interrogantes: ¿cómo se narrará la Argentina de la dictadura y la posdictadura desde una mirada europea? ¿Se respetará el contexto histórico o se privilegiará la dimensión psicológica?
Por ahora, el escritor biografiado guarda silencio. Solo trascendió que cedió los derechos tras una larga conversación con Almodóvar en un bar de Chacarita, y que la condición fue no suavizar nada. "Si lo vas a hacer, hacelo como fue", le dijo. El director aceptó el desafío.
Amarga Navidad no será una película navideña en el sentido tradicional. Será, más bien, una reflexión amarga sobre cómo ciertas fechas que deberían ser de festejo se convierten, para algunos, en el escenario de las peores memorias. Y cómo, a pesar de eso, se puede seguir escribiendo la propia historia.