Emiratos Árabes Unidos pide a la ONU autorizar el uso de la fuerza para reabrir el estrecho de Ormuz
El país del Golfo presentó una solicitud formal ante el Consejo de Seguridad para que se permita el empleo de medidas militares con el objetivo de garantizar el libre paso de buques por la vía estratégica que transporta gran parte del petróleo mundial.
Emiratos Árabes Unidos (EAU) elevó una solicitud formal ante la Organización de las Naciones Unidas para que el Consejo de Seguridad autorice el uso de la fuerza con el fin de reabrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas del mundo para el transporte de petróleo.
Según la información publicada por Infobae, la petición se produce en medio de crecientes tensiones en la región del Golfo Pérsico, donde el estrecho se ha convertido en foco de disputas geopolíticas que amenazan el flujo global de hidrocarburos. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y representa la vía por la que transita alrededor del 20% del petróleo mundial y gran parte del gas natural licuado.
La solicitud de EAU busca respaldo internacional para eventuales acciones militares que garanticen la navegación libre, en un contexto donde Irán ha amenazado en varias ocasiones con bloquear el paso como respuesta a sanciones o tensiones con Occidente. Aunque no se detallaron públicamente los argumentos completos de la nota presentada, diplomáticos consultados indican que el pedido apunta a prevenir una crisis que podría disparar los precios del crudo a niveles no vistos desde la invasión rusa a Ucrania.
Desde el punto de vista económico, un cierre o incluso una amenaza creíble sobre Ormuz tendría impacto inmediato en los mercados globales. El petróleo Brent y el WTI ya muestran volatilidad ante cualquier rumor de disrupción en el Golfo. Para Argentina, que importa la mayor parte de su combustible y derivados, cualquier shock de precios se traduciría rápidamente en mayor inflación y presión sobre las cuentas públicas.
Expertos en derecho internacional consultados por distintos medios advierten que autorizar el uso de la fuerza bajo el artículo 42 de la Carta de la ONU no es un trámite sencillo y requiere consenso en el Consejo de Seguridad, donde Rusia y China suelen vetar iniciativas que perciben como intervenciones occidentales. Emiratos, que mantiene una relación pragmática tanto con Washington como con Teherán, busca posicionarse como actor clave en la seguridad energética global.
Hasta el momento, ni la ONU ni el gobierno iraní han emitido declaraciones oficiales sobre la solicitud emiratí. Fuentes diplomáticas en Nueva York indican que el tema podría tratarse en las próximas sesiones cerradas del Consejo, aunque es poco probable que se llegue a una resolución vinculante en el corto plazo.
El estrecho de Ormuz ya fue escenario de incidentes en 2019, cuando se registraron ataques a buques petroleros y la captura de un petrolero británico por parte de Irán. Aquellos hechos elevaron la tensión a niveles que hicieron temer un conflicto abierto. Hoy, con la guerra en Gaza y las sanciones renovadas contra Teherán, el riesgo de escalada vuelve a estar sobre la mesa.
Desde el punto de vista regional, Arabia Saudita y otros países del Consejo de Cooperación del Golfo observan con atención la movida de Abu Dhabi. Un eventual aval de la ONU al uso de fuerza cambiaría el equilibrio de poder en el Golfo y podría reconfigurar las alianzas que se tejieron tras los Acuerdos de Abraham.
Por ahora, la solicitud emiratí queda como un movimiento diplomático de alto voltaje que pone sobre la mesa la fragilidad de la seguridad energética mundial. El mercado petrolero y los gobiernos que dependen de esas rutas ya están midiendo el impacto potencial en sus economías.