Economía

Petróleo Brent se disparó 63% en marzo y llegó a USD 118 por la crisis en Medio Oriente

La escalada militar en la región impulsó el precio del crudo a su nivel más alto en años. Analizamos el impacto en la economía global y en el bolsillo argentino.

Publicado el 6 de julio de 2026, 15:05 hs

El precio del petróleo Brent cerró marzo con un aumento del 63% y llegó a tocar los USD 118 por barril, su nivel más alto desde 2022. El disparo se explica casi por completo por la escalada militar en Medio Oriente, que puso en jaque el suministro de crudo desde una de las zonas más productoras del planeta.

Según datos de mercado, el barril de Brent pasó de USD 72 a principios de marzo a superar los USD 118 en las últimas ruedas. El WTI, referencia para Estados Unidos, siguió una trayectoria similar y rozó los USD 112. Los operadores reaccionaron a los bombardeos, cierres de estrechos estratégicos y amenazas de interrupción en la producción de países clave como Arabia Saudita, Irán e Irak.

Por qué el petróleo responde tan fuerte a la tensión militar

El petróleo es, antes que nada, un commodity geopolítico. Más del 30% de la oferta mundial sale del Golfo Pérsico. Cualquier amenaza real o percibida sobre el estrecho de Ormuz —por donde pasa casi el 20% del crudo que se comercializa— dispara de inmediato las coberturas y el temor a faltantes. En marzo, los ataques cruzados y la movilización de fuerzas hicieron que los traders pagaran una prima de riesgo que no se veía desde la invasión rusa a Ucrania.

Ahora bien, vayamos al número. Un salto de 63% en un mes no es solo volatilidad: es un shock de oferta que se traslada rápido a los costos de transporte, plásticos, fertilizantes y, por supuesto, a los combustibles. En Argentina, donde el precio de las naftas ya viene ajustado por la devaluación y los impuestos, este nuevo salto del Brent complica cualquier intento de estabilizar los surtidores.

El impacto en la economía argentina

Aunque el país es productor neto de petróleo y exporta parte de su producción de Vaca Muerta, el efecto neto de un Brent por encima de los USD 100 es negativo para la mayoría de los bolsillos. ¿Por qué? Porque el precio interno de las naftas y el gasoil sigue atado, aunque sea parcialmente, a la referencia internacional. Un barril más caro significa mayor costo de importación de nafta de corte y, sobre todo, mayor presión inflacionaria en todo lo que se mueve por carretera: alimentos, insumos, fletes.

Traducido al bolsillo, un litro de nafta súper que hoy ronda los $1.200 en el AMBA podría sumar entre $80 y $150 adicionales en las próximas semanas si el Brent se mantiene por encima de los USD 110. Para un trabajador que hace 40 kilómetros diarios para ir y volver del laburo, eso son entre $4.000 y $6.000 mensuales extra solo en combustible. El changuito del supermercado tampoco se salva: los costos logísticos suben y tarde o temprano aparecen en la góndola.

Ganadores y perdedores locales

Los que ganan con este escenario son las empresas petroleras que operan en Vaca Muerta y exportan. Un precio internacional alto mejora su rentabilidad y, en teoría, puede alentar más inversión. Pero el Gobierno, que cuenta con retenciones altas al crudo, también ve un ingreso fiscal extra en el corto plazo. El problema es que ese “alivio” fiscal viene acompañado de un golpe inflacionario que termina licuando el salario real.

Del otro lado están las pymes de transporte, los taxistas, los delivery y cualquier familia que use vehículo propio. Para ellos no hay hedge ni cobertura: pagan el precio pleno. Y el Estado, que ya subsidia parte del transporte público, se enfrenta a un mayor gasto en subsidios energéticos si no traslada todo el aumento.

¿Qué puede frenar esta suba?

Los analistas coinciden en que el techo de USD 118 parece exagerado si la escalada militar no deriva en una guerra abierta y prolongada. Un alto el fuego, aunque sea frágil, o un aumento de producción por parte de Arabia Saudita y sus aliados dentro de la OPEP+ podría hacer que el Brent vuelva a bajar hacia la zona de USD 90-95 en las próximas semanas.

Sin embargo, mientras el conflicto siga caliente, la prima de riesgo se mantiene. Y la Argentina, que importa alrededor del 15% de sus combustibles y depende fuertemente del gasoil para la cosecha y el transporte, no puede mirar esta película como si no fuera con ella.

El dato que hay que seguir ahora es doble: por un lado, la evolución diaria del Brent y, por el otro, cómo responde el gobierno argentino en materia de precios de naftas. Porque un barril a USD 118 no es solo un titular de mercados: es un aumento de costo que, de una u otra forma, termina en el bolsillo de la gente.

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