Megaoperativo de seguridad para la final en Salta tras la batalla campal
Autoridades salteñas montan un dispositivo inédito de seguridad para evitar que se repitan los incidentes violentos que marcaron el último partido. Policías, cámaras y controles exhaustivos serán parte del operativo.
Tras los graves incidentes que derivaron en una batalla campal durante el último partido jugado en Salta, las autoridades provinciales y municipales ultiman los detalles de un megaoperativo de seguridad de cara a la final que se disputará en los próximos días.
El dispositivo, que según fuentes oficiales será uno de los más grandes de los últimos años en la provincia, busca garantizar el orden y evitar que se repita la violencia que dejó varios heridos y daños materiales en las inmediaciones del estadio.
Según confirmaron a Que Pasa Salta, participarán más de 800 efectivos entre policía provincial, gendarmería nacional y personal de seguridad privada. Se dispondrán vallas perimetrales, controles de acceso con scanner y un fuerte patrullaje en las zonas aledañas desde varias horas antes del encuentro.
"No vamos a permitir que un grupo de violentos arruine el espectáculo ni ponga en riesgo a las familias que quieren disfrutar del fútbol", afirmó un funcionario de la Secretaría de Seguridad consultado por este medio. El mismo remarcó que quienes generen disturbios serán identificados y sancionados con todo el peso de la ley.
Los incidentes previos, que incluyeron piedrazos, corridas y agresiones entre hinchadas rivales, generaron fuerte preocupación en el Gobierno de Salta. Por eso se decidió avanzar con medidas adicionales: instalación de nuevas cámaras de vigilancia, presencia de personal de la Fiscalía Penal en el lugar y un protocolo específico para el traslado de las hinchadas.
Desde la policía provincial indicaron que ya se identificaron a varios de los protagonistas de la pelea anterior y que se les impedirá el ingreso al estadio. Además, se reforzarán los controles de alcohol y de elementos que puedan ser usados como armas.
Vecinos de los barrios cercanos al estadio expresaron su malestar por los destrozos sufridos en la fecha anterior y pidieron mayor presencia policial. "Cada vez que hay partido grande terminamos pagando nosotros", resumió una comerciante de la zona en diálogo con este medio.
La final, que definirá el campeón de la liga regional, se jugará el próximo fin de semana. Las autoridades esperan que el megaoperativo sirva de antecedente para otros eventos masivos en la provincia y demuestre que la violencia no tiene lugar en el fútbol salteño.
Desde la organización del torneo confirmaron que se mantendrá el mismo protocolo de ingreso que en fechas anteriores, pero con mayor rigurosidad en los cacheos y la prohibición expresa de banderas y elementos que obstruyan la visión de las cámaras.
El operativo se extenderá también a las rutas de acceso a la ciudad y a los puntos de concentración de las hinchadas, donde se desplegará personal especializado en prevención de conflictos.
"Que no se repita" es el lema que repiten tanto desde el Gobierno como desde la policía. Después de la batalla campal del último fin de semana, Salta se prepara para demostrar que puede organizar un evento deportivo de alto riesgo con cero tolerancia a la violencia.