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Escalada en Medio Oriente: Netanyahu avanza y Teherán rechaza el plan de Trump

Mientras Israel profundiza su ofensiva, Irán descarta de plano la propuesta estadounidense. El mundo observa con preocupación una crisis que amenaza con desbordarse.

Publicado el 6 de julio de 2026, 23:45 hs

La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo pico esta semana. Del lado israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu ratificó que la operación militar contra objetivos iraníes continuará “hasta que se logren los objetivos de seguridad”. Del otro lado, el régimen de los ayatolas rechazó de manera categórica el plan de paz que Donald Trump había presentado como vía de salida a la crisis.

Según fuentes diplomáticas consultadas por agencias internacionales, el plan estadounidense contemplaba un cese del fuego inmediato, la apertura de corredores humanitarios y el compromiso iraní de limitar su programa nuclear a cambio de un alivio de sanciones. Teherán, a través de su canciller, lo calificó de “dictado inaceptable” y aseguró que cualquier negociación debe partir del levantamiento total de las sanciones previas.

Netanyahu, por su parte, habló desde Tel Aviv y aseguró que Israel no detendrá sus acciones mientras Irán mantenga capacidad de respuesta. “No vamos a permitir que un régimen que llama a nuestra destrucción conserve la posibilidad de fabricar un arma nuclear”, afirmó. La declaración llegó horas después de que la Fuerza Aérea israelí realizara nuevos bombardeos sobre instalaciones cercanas a Natanz.

La comunidad internacional se divide. Estados Unidos respaldó la posición israelí, aunque fuentes de la Casa Blanca admitieron en off que preferirían una salida negociada antes de que el conflicto se expanda. China y Rusia, en cambio, llamaron a la “máxima contención” y advirtieron que una escalada mayor podría desestabilizar el precio del petróleo y las rutas comerciales.

En las últimas 48 horas, el precio del Brent subió casi un 7 % en los mercados asiáticos. Analistas de la City de Londres estiman que si el conflicto se prolonga más de dos semanas, el barril podría superar los 100 dólares, con impacto directo en la inflación global y en economías emergentes como la argentina.

Desde Naciones Unidas, el secretario general António Guterres pidió una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad. “El riesgo de un error de cálculo que lleve a una guerra regional abierta es real y grave”, alertó. Hasta el momento, ni Israel ni Irán mostraron disposición a sentarse en la misma mesa.

En paralelo, en las calles de Teherán y otras ciudades iraníes se registraron manifestaciones de apoyo al régimen, mientras que en Israel la opinión pública se mantiene mayoritariamente detrás de la decisión de Netanyahu, según los últimos sondeos.

El cuadro es complejo: por un lado, un primer ministro israelí que juega su futuro político en la dureza militar; por el otro, un régimen iraní que ve en cualquier concesión una señal de debilidad que podría acelerar su propio desgaste interno. Y en el medio, una región que ya acumula décadas de desconfianza y que ahora parece más cerca de un conflicto abierto que de una solución diplomática.

Mientras tanto, los ojos del mundo siguen clavados en el Golfo Pérsico. Cada misil, cada declaración, cada movimiento de portaaviones estadounidense suma un grado más a una temperatura regional que ya resulta difícil de controlar.

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