Política

CGT: interna por protestas "a la francesa" o paro de 36 horas que agita el plan de lucha

La central obrera debate hoy su estrategia contra las políticas de Milei. Dos sectores enfrentados impulsan medidas de fuerza distintas: cortes y bloqueos estilo francés versus un paro nacional de 36 horas.

Publicado el 19 de julio de 2026, 09:40 hs

La interna de la CGT se calienta este miércoles en una reunión de su Consejo Directivo que promete ser tensa. El eje del debate es el próximo plan de lucha contra las políticas del gobierno de Javier Milei, con dos visiones enfrentadas: quienes proponen adoptar el estilo de las protestas "a la francesa" —con cortes de ruta, bloqueos y movilizaciones sostenidas— y quienes apuestan por un paro nacional de 36 horas como medida más contundente y tradicional.

El encuentro, convocado para analizar la situación económica y social tras las últimas medidas oficiales, llega en un momento de fuerte presión interna. Sectores más combativos, cercanos a los gremios del transporte y algunos estatales, impulsan acciones directas inspiradas en las movilizaciones francesas contra las reformas de Macron: bloqueos selectivos, cortes intermitentes y presión constante en las calles sin llegar necesariamente a un paro general.

Del otro lado, los sectores más dialoguistas y la conducción central de la CGT, encabezada por Héctor Daer y Carlos Acuña, prefieren reservar la herramienta del paro para un momento de mayor consenso y coordinarlo con otras centrales. Un paro de 36 horas, según sus cálculos, tendría mayor impacto simbólico y económico, pero requiere mayor preparación y unidad.

"Vamos por partes, porque esto viene de lejos", suele decirse en estos debates. La CGT viene de un primer paro general en enero que tuvo acatamiento dispar y dejó expuestas las diferencias internas. Desde entonces, el gobierno avanzó con la Ley Bases, recortes en el gasto público y reformas laborales que varios gremios consideran un ataque directo a los derechos conquistados.

La pregunta que se impone hoy no es si habrá medidas, sino de qué tipo. Las protestas "a la francesa" permitirían mantener la presión día a día sin desgastar de una sola vez la herramienta del paro, pero corren el riesgo de ser vistas como acciones desorganizadas o radicalizadas. El paro de 36 horas, en cambio, unificaría el frente sindical pero podría demorarse varias semanas hasta lograr el consenso necesario.

Y acá es donde la cosa nos toca a todos. En un país con inflación que aún muerde, salarios que pierden poder adquisitivo y desocupación en alza, la forma que elija la CGT no es un detalle técnico. Un camino de protestas sostenidas puede generar más incertidumbre económica; un paro duro puede tener impacto inmediato en la actividad pero también desgaste político para los propios sindicatos.

Conviene no confundir el ruido con la señal. Mientras los dirigentes discuten en Azopardo, miles de trabajadores miran con atención qué salida proponen. Las encuestas privadas muestran que el apoyo social a las medidas de fuerza viene cayendo, especialmente cuando afectan el transporte y los servicios esenciales.

Fuentes cercanas a la conducción de la CGT indicaron a Última Hora Diario que se buscará un documento de compromiso que contemple ambas miradas: acciones territoriales más agresivas en los próximos días y la preparación de un paro nacional de mayor escala para antes de fin de año. Sin embargo, el sector más duro ya avisó que no aceptará "medidas tibias".

La interna no es nueva. Desde la asunción de Milei, la CGT se movió con cautela. El primer paro fue un gesto necesario para mantener la cohesión, pero también reveló que no todos los gremios están dispuestos a confrontar con la misma intensidad. Los estatales y docentes empujan por más acción; los gremios del sector privado, más dependientes de la actividad económica, piden prudencia.

Anoto la previsión para corregirme si me equivoco: el resultado más probable de la reunión de hoy será una declaración fuerte pero sin definición inmediata de fecha de paro. Se habilitarán acciones sectoriales y provinciales "a la francesa" en las próximas semanas, mientras se sigue negociando un paro general unificado para octubre o noviembre.

El gobierno, por su parte, observa con atención. En Balcarce 50 confían en que la fragmentación sindical termine diluyendo el impacto de cualquier medida. Milei ya dejó en claro que no negociará bajo presión de paros o cortes.

Lo que se decida hoy en la CGT no solo definirá el calendario de protestas. Definirá también el rol que la central obrera quiere jugar en los próximos meses: si será un actor de resistencia frontal o un interlocutor que combina presión con negociación. En un país que no se puede dar el lujo de perder más días de producción, la diferencia no es menor.

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