Destacada Inicial Destacadas Locales

Diario Clarín: denuncian usurpaciones en campos de Santiago del Estero

El problema de las usurpaciones en la provincia no es nuevo. Estamos en una zona rural con un campesinado castigado pero que resiste desde el arraigo”, dice la trabajadora social y productora Marisa Figueroa, cuyos padres y abuelos se han dedicado a la agricultura por generaciones en el paraje Janta del departamento Robles, 35 kilómetros al oeste de la capital de Santiago del Estero.

 

En esta vasta provincia de 136.351 km2, con menos de 1 millón de habitantes, gran parte de los parajes rurales no tienen agua ni luz. El 20% de la superficie santiagueña, unas 2.727.000 de hectáreas, cuenta con riego por acequias, lo que la vuelve atractiva para la producción agrícola. “Es una zona por la que se están cometiendo atrocidades”, asegura Figueroa. “Somos todos productores de entre 10 y 70 hectáreas el que más tiene; el que le pone el ojo a esa zona, viene y avasalla con todo”, denuncia.

 

Acá lo que sobra es tierra, por lo que la usurpación nada tiene que ver con la cuestión habitacional. Esto del avance sobre los campos, las usurpaciones, está relacionado siempre con el poder político, no hay usurpación que no tenga, mínimo, una complicidad”, afirma la productora.

 

Hace tres años, la trabajadora social relató que tuvo que regresar intempestivamente de Buenos Aires, donde estaba viviendo, al enterarse de que un grupo de intrusos se había apropiado de parte de las tierras de su familia. A fuerza de topadoras, agregó, le usurparon un campo de 10 hectáreas donde tenían la algarroba, el chañar y el mistol para darles de comer a los animales que tienen en otro campo lindero de 20 hectáreas, apenas separado por una acequia. En este último producen sandía, alfalfa, melón, caña de escoba, zanahoria, chauchas, ají morrón, crían chivos, cerdos y tienen cuatro caballos. “Diez hectáreas no es nada pero en zona de riego es mucho”, advierte la productora.

 

Según relata, los mecanismos para despojar de la tierra a sus verdaderos propietarios son variados. “En mi familia el modus operandi consistió en un acuerdo entre un escribano, Elio Curet, y la comisionado municipal, Beatriz Nicolossi. El escribano entró con topadoras y por el otro lado la comisionado me instaló una vivienda social dentro de mi campo donde puso a vivir en a un puntero político”, cuenta. Figueroa hizo el reclamo y la denuncia de manera inmediata. “El escribano me dijo que él le compró la posesión al puntero político y que yo no estaba. Pero nosotros tenemos posesión, título perfecto con impuestos al día, escriturado, todo”, detalla la trabajadora social.

 

“Yo pude frenar el avance porque tengo escritura y porque este señor me dijo que estoy ensuciando su buen nombre y honor en la Justicia, pero no pude sacar al puntero de la casa. A mí me usurpa el estado provincial porque me hace una vivienda social en mi campo, sin corroborar que se una propiedad escriturada, empadronada, que figura en el Registro de la Propiedad con impuestos al día, todo. Es insólito lo que está pasando en Santiago del Estero”, expresa Figueroa. “Ellos tienen todo el aparato, entran, te topan, me tiraron árboles añejos, me hicieron una acequia clandestina”, agrega.

 

 

 

La usurpación trajo aparejada, además, otro perjuicio para los Figueroa. Como en los parajes carecen de agua potable, los habitantes se abastecen a partir del suministro que hace un camión del Estado local. “Dependés del vínculo que tengas con el comisionado, que es como el delegado municipal, para que te lleve el agua tenés que tener buenas relaciones. De hecho, como yo estoy en un conflicto por la usurpación de mis tierras, a mi familia no le llevaron agua durante dos años y han tenido que ir a buscar a otro paraje cercano el agua”, detalla.

 

A pesar de haber hecho las denuncias correspondientes, Figueroa sostiene que dentro de la Provincia, tanto para ella como para otras tantas familias que han sido usurpadas, no va a haber Justicia: “No es pesimismo, es la realidad; acá no existe el Estado de Derecho, literalmente, porque los poderes no son independientes, los jueces no llegan por concurso sino por dedo, entonces todos los recursos que las familias presentan, son denegados”, manifiesta.

 

Sin embargo, sigue la lucha y la hace pública para que se haga Justicia en sus tierras, las primeras que Juan Gil Figueroa, su abuelo, pudo comprar a fuerza de trabajo. «Mi padre y mis tíos nacieron en un obraje, bajo patrón. Hoy las cenizas de mi abuelo descansan en su campo usurpado y las de mi padre que partió en 2021, también, allí bajo su chañar«, relata la productora.

 

Acá se trucha todo. Santiago del Estero está despojando a los campesinos, está sacando a la gente de la ruralidad y la está hacinando en villas alrededor de los pueblos, y de la tierra se están apoderando, por lo general, funcionarios o empresarios vinculados con el Gobierno. Esto viene de hace mucho pero ahora se ha hecho más alevoso”, remarca la productora.

NUESTRO PERFIL DE FACEBOOK

NUESTRA FAN PAGE

TWITTER

CANAL YOUTUBE UH