Universidades públicas arrancan las clases con protestas y el conflicto presupuestario sin resolver
Miles de estudiantes, docentes y no docentes se movilizan en todo el país ante la falta de acuerdo en el financiamiento. El conflicto que se abrió en enero sigue abierto y amenaza con extenderse durante todo el ciclo lectivo.
Las universidades nacionales comienzan esta semana el primer cuatrimestre de 2025 con un panorama de tensión: las protestas ya están en la calle y el conflicto presupuestario con el Gobierno nacional sigue sin solución a la vista.
Desde el lunes, distintas casas de altos estudios del país verán clases y asambleas, pero también marchas y tomas simbólicas. En Buenos Aires, la Universidad de Buenos Aires (UBA) convoca a un paro de 48 horas para el miércoles y jueves, mientras que en Córdoba, La Plata, Rosario y otras ciudades del interior se replican medidas similares.
El detonante sigue siendo el mismo que en enero: el presupuesto 2025 otorgado por el Ejecutivo no cubre el aumento de costos operativos ni los salarios de docentes y trabajadores. Según datos de la Secretaría de Educación, las universidades recibieron un incremento del 20% para este año, muy por debajo de la inflación acumulada y de las proyecciones para el resto del año.
"No estamos pidiendo plata extra, estamos pidiendo que no cierren las universidades", dijo esta mañana en conferencia de prensa el rector de la UBA, Ricardo Gelpi. Acompañado por varios decanos, insistió en que con el presupuesto actual es imposible mantener abiertas las cátedras, pagar los servicios y sostener los comedores universitarios.
En el interior, la situación es aún más crítica. En la Universidad Nacional de Tucumán y en la del Litoral, por ejemplo, ya se suspendieron varias obras de infraestructura que estaban previstas y se recortaron horas de extensión y becas de investigación. "Acá el ajuste se siente doblemente", contó a este medio una docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata que pidió reserva de su nombre.
Desde el Gobierno defienden la postura. Fuentes de la Secretaría de Educación argumentan que el recorte forma parte de un esfuerzo fiscal necesario y que las universidades "tienen que hacer un esfuerzo como lo está haciendo todo el país". Aseguran además que el diálogo sigue abierto y que no hay intención de cerrar ninguna casa de estudios.
Sin embargo, los gremios docentes nucleados en la CONADU Histórica y en FEDUBA ya anunciaron que no firmarán ninguna paritaria por debajo de la inflación. "Si no hay aumento real, no hay clases normales", anticiparon.
La semana arranca con una gran marcha nacional de la comunidad educativa el miércoles 5 de marzo que confluirá en Plaza de Mayo. Se espera que participen no solo universitarios sino también secundarios, terciarios y organizaciones sociales que vienen reclamando por el ajuste en educación.
Mientras tanto, los estudiantes organizan asambleas en los pasillos y facultades para decidir cómo seguir. En varias sedes ya se habla de "paro activo" con clases públicas en la calle, una modalidad que se volvió común durante el conflicto de 2017.
El conflicto presupuestario universitario vuelve a poner sobre la mesa un debate que parece cíclico en la Argentina: qué rol debe tener el Estado en la educación superior y hasta dónde se puede ajustar sin afectar el derecho al estudio. Por ahora, las respuestas siguen sin llegar y las clases comienzan con ruido de protestas.