Cultura

Quién fue Mercedes Sosa: la voz que encarnó a América Latina y sus canciones más famosas

Publicado el 23/06/2026 12:54 hs

Mercedes Sosa en 1967, retrato de la cantante folklórica argentina conocida como «La Negra».

Mercedes Sosa no fue solo una cantante: fue la voz de los sin voz, la artista que llevó el folklore argentino al mundo y se convirtió en símbolo de resistencia cultural. Repasamos su vida, su legado y las canciones que siguen sonando con la misma fuerza cuarenta años después.

Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, en el seno de una familia obrera. Su madre era lavandera y su padre, obrero en un ingenio azucarero. Desde chica cantaba en peñas y radios locales, pero su despegue definitivo llegó en 1965 cuando ganó el Festival de Cosquín interpretando “Canción con todos” de Armando Tejada Gómez y César Isella. Ese momento marcó el nacimiento de lo que después se llamó “nuevo cancionero”.

Una voz que atravesó dictaduras y fronteras

Conocida como “La Negra”, Mercedes Sosa se convirtió en una de las figuras más importantes de la música latinoamericana del siglo XX. Su voz grave, potente y a la vez contenida, tenía una cualidad casi telúrica: parecía salir de la tierra misma. No era solo folklore tradicional; era folklore politizado, comprometido con las luchas sociales y con la identidad de los pueblos.

Durante la dictadura militar de 1976 a 1983, Sosa fue censurada, amenazada y finalmente obligada al exilio. En 1979, durante un recital en La Plata, la policía irrumpió en el teatro y detuvo a todo el público. Ese episodio se convirtió en uno de los símbolos más potentes de la resistencia cultural contra el terrorismo de Estado. Vivió en Madrid y París hasta el regreso de la democracia, pero nunca dejó de cantar.

Su carrera tuvo varios renacimientos. En los 90 grabó “De mí” con canciones de Charly García, Fito Páez y León Gieco, demostrando que podía dialogar con el rock nacional sin perder su esencia. En 2009, ya con problemas de salud, llenó el Colón con tres recitales históricos que fueron registrados en el disco “Cantora”. Murió el 4 de octubre de 2009 en Buenos Aires, a los 74 años, y su velatorio en la Legislatura porteña reunió a decenas de miles de personas que despidieron a quien muchos consideraban la voz de América Latina.

Las canciones que la inmortalizaron

Aunque grabó más de cuarenta discos, hay un puñado de temas que se convirtieron en himnos generacionales y que todavía suenan en radios, plazas y peñas de todo el continente. Acá va una selección de sus interpretaciones más emblemáticas:

“Gracias a la vida” (Violeta Parra) La versión de Mercedes Sosa de la canción de la chilena Violeta Parra es, para muchos, la definitiva. Grabada en 1971, se convirtió en un canto a la resiliencia y a la gratitud incluso en los peores momentos. Hoy es casi imposible escucharla sin emocionarse.

“Canción para un niño en la calle” (Atahualpa Yupanqui) Uno de los primeros grandes éxitos de Sosa. La denuncia social y la ternura con la que canta la injusticia infantil siguen siendo devastadoras cincuenta años después.

“Como la cigarra” (María Elena Walsh) Quizás su interpretación más política. La frase “tantas veces me mataron, tantas veces me morí” adquirió un significado literal durante los años de plomo. Es un himno de resistencia y renacimiento.

“Los ejes de mi carreta” (Atahualpa Yupanqui) Tema clásico del folklore argentino que Sosa elevó a categoría universal. La potencia de su voz en los estribillos todavía eriza la piel.

“Alfonsina y el mar” (Ariel Ramírez y Félix Luna) La elegía a Alfonsina Storni es una de las cumbres de la música argentina. La interpretación de Mercedes es tan contenida como profunda; parece que estuviera despidiendo a la poeta mientras camina hacia el mar.

“Solo le pido a Dios” (León Gieco) Aunque la canción es de Gieco, la versión de Sosa la convirtió en un himno pacifista que trascendió fronteras. Se cantó en plazas, en marchas y en recitales de todo el mundo.

“Tierra extraña” y “Zamba de los humildes” Dos joyas del cancionero tucumano y latinoamericano que muestran la capacidad de Sosa para transmitir melancolía y dignidad al mismo tiempo.

“Meras ilusiones” y “Balderrama” Canciones que remiten a sus raíces norteñas, con esa mezcla de nostalgia y orgullo provinciano que siempre la caracterizó.

El legado que sigue vivo

Mercedes Sosa no solo dejó canciones. Dejó una forma de entender la música como herramienta de memoria y de transformación. Su influencia se ve en artistas tan distintos como Lila Downs, Jorge Drexler, Kevin Johansen, Soledad Pastorutti, Abel Pintos y hasta en el rapero uruguayo Lalo. Su voz se convirtió en un estándar imposible de igualar: cuando alguien quiere cantar con alma latinoamericana, tarde o temprano termina imitando (o intentando imitar) a La Negra.

Hoy, cuando se cumplen más de quince años de su partida, sus discos siguen editándose, sus canciones se versionan constantemente y sus recitales en YouTube acumulan decenas de millones de vistas. Porque Mercedes Sosa, como decía ella misma, “no se murió nunca”: cada vez que alguien canta “Gracias a la vida” o “Como la cigarra” con convicción, La Negra vuelve a aparecer.

Su frase más repetida era: “Yo canto lo que siento, y siento lo que canto”. En una época donde la industria musical muchas veces separa lo que se siente de lo que se vende, la trayectoria de Mercedes Sosa sigue siendo un recordatorio potente de que la autenticidad y el compromiso siguen siendo la mejor forma de llegar al corazón de la gente.

Porque al final, más allá de las listas de éxitos y de los premios, lo que queda es una voz grave que todavía resuena en las plazas, en las radios del interior y en las playlists de tres generaciones distintas. Y mientras esa voz siga sonando, Mercedes Sosa va a seguir viva.

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