Sociedad

Paro de transporte en Córdoba: el comercio abrirá pese a las complicaciones

El paro nacional de transporte afecta la movilidad en Córdoba y genera complicaciones para el sector comercial, aunque la mayoría de los negocios planea abrir sus puertas. El impacto se siente en el acceso de empleados y clientes.

Publicado el 18 de julio de 2026, 03:20 hs

Un nuevo paro nacional de transporte este miércoles complica la movilidad en Córdoba y pone en jaque al sector comercial, que de todos modos decidió abrir sus puertas en su gran mayoría.

Según relevamientos de las cámaras empresarias, alrededor del 70% de los comercios de la capital provincial planea funcionar normalmente, aunque con esquemas reducidos de personal y horarios acotados. La decisión busca minimizar el impacto económico en un contexto ya complicado por la inflación y la caída del consumo.

El paro, convocado por la UTA a nivel nacional, dejó sin servicio de colectivos en toda la ciudad desde la medianoche. Solo algunas líneas de trolebuses y taxis operan con normalidad, lo que genera aglomeraciones en las paradas y demoras de hasta dos horas para quienes intentan llegar a sus puestos de trabajo.

"Vamos a abrir igual porque el cliente lo necesita y porque no podemos darnos el lujo de perder otro día", explicó a Cadena 3 el presidente de la Cámara de Comercio de Córdoba, quien reconoció que el ausentismo entre los empleados ronda el 40% en algunos rubros como indumentaria y calzado.

En barrios periféricos la situación es aún más crítica. Muchos trabajadores optaron por quedarse en sus casas ante la imposibilidad de trasladarse, lo que genera un efecto dominó: menos ventas, menos reposición de mercadería y un golpe adicional al bolsillo de los comerciantes ya golpeados por la recesión.

Desde la Federación de Comercio e Industria de la provincia (Fedicordoba) indicaron que el sector viene acumulando una caída interanual de ventas cercana al 15% en los últimos meses. Un día más sin actividad plena agrava ese panorama.

En el centro de la ciudad, algunos locales optaron por abrir solo hasta el mediodía o con guardia mínima. Otros, sobre todo en shoppings y centros comerciales, funcionarán con normalidad porque sus empleados cuentan con transporte propio o viven cerca.

El paro también afecta la distribución de mercaderías. Camiones de reparto demoran más de lo habitual y algunos proveedores ya avisaron que no podrán cumplir con las entregas programadas para hoy.

Desde el gobierno provincial, a través del Ministerio de Trabajo, llamaron a las partes a "garantizar el derecho a la protesta sin afectar derechos de terceros". Mientras tanto, la Secretaría de Transporte habilitó líneas de colectivos de emergencia en los corredores más críticos, aunque con frecuencia muy baja.

Para los comerciantes, la ecuación es clara: abrir o no abrir ya no es solo una cuestión de principios, sino de supervivencia. En un año donde cada peso cuenta, perder una jornada completa por falta de transporte se traduce directamente en menos sueldos, menos stock y menos chances de llegar a fin de mes.

El resto de la jornada determinará si la decisión de abrir fue la correcta o si el ausentismo terminó siendo mayor al esperado. Lo que ya es seguro es que el paro nacional vuelve a poner sobre la mesa el costo que pagan los sectores productivos cuando se paraliza el transporte público.

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