Nacionales Política

Sorpresiva reunión entre Marcos Peña, Duran Barba y el español Roberto Zapata

No fue un viernes más en el Gobierno. El alza del dólar y de la tasa de referencia del Banco Central, que superó los valores previos al 28 de diciembre, y los embates por tarifas -sumadas al anuncio del paso al costado de Emilio Monzó de Diputados-alteraron algunos ánimos y, casualidad o no, las rutinas o rituales del Ejecutivo.

Los viernes, al igual que los miércoles, el Presidente prefiere la calma de la residencia de Olivos. Esta vez, sin embargo, el Jefe de Estado eligió postergar el «home office» y acudir a la Casa Rosada, adonde no volverá hasta el miércoles, luego de su regreso de Chapadmalal previsto para el lunes. Cerca del mandatario explicaron que la decisión se debía simplemente a que partiría a la ciudad balnearia directamente desde Balcarce 50. Otros voceros señalaron, en cambio, que nunca se había pensado otra cosa.

La explicación suena insuficiente. Las dinámicas rígidas del macrismo solo se alteran con las crisis. La última, fue el 14 de diciembre cuando todo el Gabinete se reunió hasta altas horas de la noche -sin el Presidente- en el despacho del Jefe de Gabinete para analizar posibilidad de sacar la reforma previsional por DNU, una idea que finalmente fue descartada.

Jaime Durán Barba

El la Casa de Gobierno, el ritual de las reuniones -que también se reproduce en Olivos- siguió su curso natural. Precisamente un ex ministro de Macri se refiere a la pasión del PRO por las reuniones, como «reunionitis». El ex funcionario está convencido de que tanto diálogo perjudica los tiempos de la gestión: reuniones de Gabinete, de Gabinete ampliado, de seguimiento, de coordinación, de comunicación y las decenas de mesas sectoriales de competitividad son las que se repiten en el Ejecutivo.

Este viernes extraño no fue la excepción. El encuentro más anunciado fue la reunión de seguimiento entre el Presidente y el ministro de Energía Juan José Aranguren, previsto para las 15. “Se hace una vez por mes y se repasan los temas del ministerio con gran parte del gabinete de Energía; nada extraordinario”, dijeron cerca del ministro. Cuando dejó Balcarce 50, Aranguren ratificó la política tarifaria en declaraciones a TN y negó que hubiera avisos de cortes. Cerca del ministro le quitaron trascendencia al encuentro en el Salón Norte, que contó con la supervisión del Gustavo Lopetegui. En el entorno del vicejefe de Gabinete dijeron que no se habló de tarifas.

Lo curioso se dio cuando Aranguren ingresó a la Casa Rosada.Casi al mismo tiempo hizo lo propio Jaime Durán Barba, acompañado por su socio Santiago Nieto. Los asesores preferidos del Presidente se reunieron en el Salón de los Científicos con todo el equipo de comunicación.

Además de Marcos Peña estuvieron el secretario general de Presidencia Fernando de Andreis, el vicejefe Mario Quintana, la secretaria parlamentaria Lucía Aboud, Mora Jozami de Opinión Pública, el secretario de Comunicación Jorge Grecco y su segundo, Gustavo Gómez Repetto, Hernán Iglesias Illa y el ministro de Comunicación de la Provincia Federico Suárez.

Sin embargo, las sorpresas -además de Durán Barba y Nieto- fueron otras dos, que también viven en el extranjero. Por un lado Joaquín Mollá, cerebro publicitario del macrismo, quien desde Miami supervisa la estrategia publicitaria oficial. Por el otro, ymás importante aún: Roberto Zapata.

Este sociólogo español, que trabaja desde hace más de 20 años con Durán Barba, acaba de regresar de una gira por varias provinciascon un nuevo focus group bajo el brazo, la brújula imprescindible de Peña para ajustar el discurso oficial e incluso acciones de Gobierno. Ninguno de los presentes, sin embargo, se atrevió a relatar qué decía el informe en el que pueden aparecer preguntas menos coyunturales que las tarifas, como en tiempos de campaña, qué animal representa mejor a Macri.

La próxima semana llegarán además nuevos números de imagen al Gobierno, confirmaron a Clarín. En privado, algunos integrantes del Gabinete con acceso a las encuestas admitían una merma en la imagen presidencial, aunque menor a la publicada en medios. “Cayó cerca del 4%”, reconoció un dirigente.

Otra fuente, en tanto, admitió que se reformularán «los circuitos de comunicación», aunque evitó ahondar en detalles. Sobre todas las cosas, primó el hermetismo. “La reunión estaba planificada. Aprovechamos cuando están Joaquín (Mollá) Jaime (Durán Barba), Santiago (Nieto) y (Roberto) Zapata”, dijo otro de los participantes. “Hablamos de todo, nada puntual”, se desmarcó otro funcionario.

Los macristas más críticos -que ya no están en el Gobierno- criticaron y mucho las explicaciones matutinas del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne sobre el alza del dólar.

Para terminar con las reuniones y los detalles extraños, quedó el turno de coordinación (que suele ser por la mañana). Además del Presidente, la vice Gabriela Michetti, Quintana y Peña, que no se pierden ningún cónclave de este tipo, participaron el ministro de Trabajo Jorge Triaca y el Canciller Jorge Faurie.

El primero repasó con el Presidente el estado de las negociaciones de algunas paritarias privadas, como UOM y los bancarios.Triaca, además presentó un informe sobre supermercados barriales, muchos de los cuales operan en negro y la idea de reducir los aportes patronales.

Faurie, en tanto, realizó un balance de la visita del presidente de Chile Sebastián Piñera y valoró las facilidades que abre la amistad entre los dos mandatarios. También se refirió a las reuniones bilaterales del Presidente durante la cumbre del G20. Faurie y Michetti se sumaron más tarde, porque la vice acababa de firmar en Cancillería el Acuerdo de Cooperación con ONU Mujeres.

Peña, por fin, hizo un balance político del impacto en los mercados de la discusión por las tarifas y por el alza del dólar y reflexionó sobre la presión creciente del círculo rojo. Juzgó positivo el impacto de las tasas sobre las colocaciones de corto plazo. Siempre optimista, el ministro más poderoso de la administración, juzgó muy positivo la puesta en marcha de las licitaciones para las PPP y se refirió a las resistencias de algunos sectores, que -sostuvo- tienen miedo al cambio. En su entorno, insistieron en que el titular del Banco Central Federico Sturzenegger continuará corrigiendo tasas con «total independencia, cuando lo crea conveniente».

Fuente Clarín

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