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River tiene rival: Flamengo aplastó 5-0 a Gremio y jugará la final de la Copa Libertadores

River Flamengo jugarán el próximo 23 de noviembre la final de la Copa Libertadores, a partido único y en estadio neutral. El Mengão, que este año armó un plantel lleno de figuras, sacó su boleto al partido más importante del certamen luego de aplastar 5 a 0 a Gremio en el Maracaná, con un resultado global de 6-1. Los goles fueron de Bruno Henrique, Gabriel Barbosa (en dos oportunidades), Pablo Marí y Rodrigo Caio.

El Millonario tendrá una dura prueba ante Flamengo, que logró armar uno de los mejores equipos de América. Lo que pasó este miércoles por la noche en Río de Janeiro encendió las alarmas de River: el nivel del equipo brasileño es excelente. Si el equipo de Marcelo Gallardo quiere volver a conquistar el torneo más importante del continente, primero deberá superar el escalón más complejo de todos.

Flamengo tiene una sola Libertadores ganada en su historia. Fue en 1981. Ahora quiere robustecer sus vitrinas. Tendrá la oportunidad el próximo 23, ante River, otro de los gigantes del continente. La final de la Copa está estipulada para disputarse en Chile. De todos modos, la situación por la que atraviesa el país trasandino pone en duda ese encuentro: la Conmebol deberá definir si mantiene o cambia la sede.

Gabriel Barbosa, una de las figuras del partido (Foto: AFP).
Gabriel Barbosa, una de las figuras del partido (Foto: AFP).

Flamengo dio una clase de fútbol ante Gremio. Bruno Henrique abrió el marcador sobre el final de la primera parte. Ese gol le permitió irse al entretiempo más tranquilo: había dado el primer paso. El segundo tiempo lo empezó a puro fuego: a los 55 segundos Barbosa comenzó a cerrar la serie. Diez minutos después, en un penal polémico sancionado por Patricio Loustau (más allá del VAR), el delantero estiró la diferencia. No había nada más por jugar.

Flamengo sin embargo fue por más. A los 22, Pablo Marí metió el 4-0 y cuatro minutos más tarde, Rodrigo Caio anotó el quinto. Faltaban casi 20 minutos de juego y la llave estaba cerrada.

El entrenador del local, Jorge Jesús, empezó a sacar de la cancha a sus jugadores que estaban al límite de tarjetas. Entraron Diego y Vitinho para darle más brillo. Pudo haber llegado el sexto, pero no pasó: ya había sido suficiente. En River entendieron el mensaje: por delante viene otro coloso.

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