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River cerró el año con una fiesta inolvidable, entre la gloria de la Copa Libertadores y el adiós al Pity Martínez

Tras el viaje desde los Emiratos Árabes, Rivertardó casi tres horas en completar el recorrido entre Ezeiza y NúñezUna multitud acompañó al plantel, que llegó cerca de las 20 al Monumental. Minutos después, comenzó la fiesta con una presentación individual de cada futbolista, que a medida que eran nombrados salían por una alfombra roja, mientras Sergio Goycochea y Alina Moine detallaban sus logros en el club. Show televisivo cien por ciento.

Primero fue el turno de los juveniles, le siguieron los arqueros suplentes, luego los futbolistas de menor renombre. Así, hasta llegar a las grandes figuras del plantel de Marcelo Gallardo. Todos tuvieron su entrada triunfal al escenario, algunos de ellos lo hicieron con sus hijos en brazos, como Martínez Quarta y Montiel. Rodrigo Mora fue uno de los jugadores más aplaudidos. Luego, claro, los que disputaron la final ante Boca recibieron una verdadera ovación, en especial Pity Martínez y, por supuesto, Gallardo.

Pasaron dos semanas desde el histórico partido entre River y Boca en el Santiago Bernabéu, donde el Millonario se consagró campeón de la Copa Libertadores. En el medio se jugó el Mundial de Clubes, por lo que el reencuentro entre jugadores e hinchas se estiró hasta este domingo a la noche.

El juego de luces tuvo complicidad con la noche. Los últimos futbolistas en subirse al escenario lo hicieron en medio de los flashes. Lucas Pratto ingresó antes de que Goycochea presentara al Pity Martínez, que se llevó una de las grandes ovaciones de la noche. Al grito de “el Pity Martínez qué loco que está”, el exjugador de Huracán tuvo su despedida, con su hija en brazos. Marcelo Gallardo, acompañado por dos de sus hijos, entró con el trofeo en sus manos. Ponzio y Maidana lo esperaron en el escenario para levantarlo bien alto.

El técnico de River fue el primero en hablar.Lo hizo conteniendo las lágrimas, mirando a sus jugadores. Fue una charla de agradecimiento, que finalizó con todos sus futbolistas yéndolo a abrazar. “Dale campeón”, fue el grito de todos.

“Gracias gente, gracias por habernos esperado. Traemos la copa a casa”, gritó Leo Ponzio, entre las cargadas de sus compañeros. “Ver disfrutar a la gente es una felicidad, quería despedirme de cada uno de ellos, acá soy muy feliz”, llegó a pronunciarPity Martínez, entre lágrimas. “Me tiembla el cuerpo, no puedo hablar”, cerró. Después del escándalo e incidentes ante Boca en la final,los verdaderos simpatizantes pudieron vivir una fiesta en el Monumental.

Mientras sonaba “We are the champions”, de Queen, el micro descapotable dio la vuelta olímpica con los jugadores gritando y bailando. Los fuegos artificiales, adentro y afuera del estadio, le daban tintes épicos a la celebración. Jugadores y público se reencontraron luego del periplo por Madrid y Dubai.

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