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Racing jugó bien, goleó y se subió a la cima del torneo

De fuego era la prueba que tenía Racing en la calurosa noche del lunes de Avellaneda porque esta vez le tocó salir a jugar sabiendo que una derrota le hacía perder el liderazgo de la Superliga. Y un fuego fue el equipo del Chacho Coudet para incinerar las dudas que habían quedado tras la caída en el Monumental y volver a sacarle brillo a la chapa de candidato. El triunfazo ante un Godoy Cruz que se vio totalmente asfixiado por la intensidad de su rival lo devolvió a lo más alto junto a Defensa y Justicia. Y así visitará a su vecino Independiente el sábado que viene, ¡on fire!

Fue una noche llena de mensajes. Desde el primer instante La Academia quiso demostrar que todo estaba bien, que nada había ocurrido. “Acá no ha pasado nada”, se dijo Racing. Con esa mentalidad, no hubo ni derrota con River ni conflicto con Ricky Centurión que le entraran como balas hirientes. Se protegió de la mejor manera este Racing de Coudet: con su fútbol. En realidad, con la mejor cara de su fútbol. Porque en ese primer tiempo que se llevó al descanso con dos goles a favor que pudieron ser algunos más exhibió una de sus performances más elevadas para estar a la altura de un Cilindro que también estuvo prendido fuego.

¡Qué bien le hizo a Neri Cardozo la confianza pública que le dio el entrenador después del partido copero en San Pablo! Neri entendió que era su momento y actuó en consecuencia. Manejando el mediocampo dio su mensaje personal: “Yo quiero y yo puedo ser el eje de este Racing”. A sus costados, Matías Zaracho y Pol Fernández eran sus ruedas de auxilio. Y arriba, otro acierto del DT, la dupla Lisandro López-Darío Cvitanich completaban un ataque que cuando aceleraban tenían la potencia de una montaña rusa.

Menos de cinco segundos le duraba la pelota a los mendocinos en su poder en esa primera parte. Racing presionó en cada sector y fue a fondo. Cvitanich empezaba a ser importante. Nicolás Lamolina no le cobró un claro penal por un agarrón de Agustín Aleo (el árbitro tampoco le dio dos faltas al Morro García al borde del área). Y después construyó con un pase notable a Lisandro la jugada del primero de la noche de fiesta de La Academia. Y ahí el goleador López dio otro mensaje fuerte: en el festejo se fue a abrazar directamente con Coudet. Toda una bajada de línea para el plantel.

Entre Pol y Zaracho edificaron el segundo. Centro del primero desde la izquierda y definición del segundo por adentro. El retroceso del visitante fue pésimo. Entre la supremacía racinguista hubo algunas escapadas del Tomba y ahí fue cuando apareció el mensaje del arquero. Gabriel Arias intervino con un par de salvadas espectaculares -una al Morro y otra a Angel González- que se gritaron como goles. Intento insinuar algo parecido a una reacción Godoy Cruz. Soto se la sacó en la línea a Lucero. Pero Racing, que naturalmente bajó un escalón el vértigo en el completo, no quiso problemas y cuando se lo propuso lo liquidó con otro de Zaracho, que la metió después de un rebote de Ramírez tras un tiro de Cvitanich.

La goleada, que bien pudo ser mucho más abultada (Ramírez le sacó pelotas a Licha y a Cristaldo), al cabo fue el mensaje final que dio el Racing puntero al fútbol argentino. Ni encriptado, ni en una botella; fuerte y claro lo dejaron los comandados por el Chacho. Están intactos. Erguidos. Firmes en esta carrera por el título a la que cada vez le quedan menos postas. La próxima será otra prueba de fuego, para muchos, bisagra. Se le viene el Diablo en su caldera, pero este Racing está hecho un fuego y parece no tener miedo a quemarse. Su gente, acalorada por la algarabía de la victoria, le dejó su mensaje al final: “Te llevamos en el corazón, te queremos ver campeón…”.

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