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Puede fallar: el Presupuesto calcula cómo impactarían una inflación y un dólar por arriba de lo estimado

 

En las previsiones del proyecto de Ley de Presupuesto para 2019, que fue presentado por el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, se contempla una tasa de inflación de 23% a fin de diciembre, un tipo de cambio promedio del año de $40,10 y una caída del PBI de 0,5%. Sin embargo, hay un capítulo dedicado a explicar qué pasará si estos números, de difícil cumplimiento, no se alcanzan, y son superados.

¿Qué riesgos corre la economía si cada una de estas variables exceden los supuestos básicos? La actividad económica, la inflación y el tipo de cambio nominal son las principales variables que impactan en las finanzas públicas,tanto por el lado de los ingresos, como de los gastos.

Una mayor  inflación de la proyectada, por ejemplo, provoca también mayores ingresos públicos: un incremento en los precios se traduce en más recaudación por la vía del denominado “impuesto inflacionario”, una tentación siempre latente en las finanzas públicas.

El ejercicio de Hacienda se presenta en base a cambios de un 1% en cada variable, fenómeno que luce razonable para el nivel de actividad, pero no para las otras dos variables, donde las desvíos suelen resultar notablemente más significativos, y resulta más fácil visualizar su impacto final.

La estimación oficial destaca como “riesgos macroeconómicos” que  “la mayor parte de la estructura tributaria argentina está conformada por impuestos cuya base imponible se determina por flujos y no por stocks, y está ligada en forma directa a la evolución de la actividad económica”, como lo percibido por IVA, Créditos y Débitos, Internos, Transferencia de Combustibles, que en conjunto explican poco más de la mitad del total. Y aún más si se suman lo Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social y los
impuestos relacionados a las importaciones, también muy sensibles al ciclo de los negocios.

El Presupuesto base cero déficit primario, podría derivar en un desequilibrio de 0,4% del PBI si la actividad agregada no logra aproximarse al menos 0,5% proyectado y termina contrayéndose 1,5%, equivalente a casi 3% en términos por habitante, porque por un lado bajaría la base imponible, y por el otro dispararía la necesidad de mayor asistencia social a los sectores más vulnerables, entre los que se destacan por su magnitud los perceptores de la Asignación Universal por Hijo.

Meta de inflación

Un “desvío” del 10 puntos porcentuales en la tasa final de alza de los precios al consumidor entre extremos del año, esto es que se ubique en  33% en lugar de 23%, generaría un excedente en la recaudación de impuestos nacionales de 1,5% del PBI, de los cuales 1% ($180.000 millones) impactan positivamente en las arcas del Estado Nacional.

Pero, por otro lado, como más de la mitad del gasto primario de la administración pública nacional se ajusta trimestralmente por un coeficiente basado 70% en la evolución del índice de precios y 30% de los salarios formales, semejante desvío provocaría erogaciones adicionales por unos $50.000 millones.

Pero además, se estima que otros $30.000 millones adicionales deberán destinarse a “algunas compras y programas que realiza el Estado, no pudiendo por su sensibilidad mitigar con menores cantidades el alza de los precios y en mayores presiones para la redeterminación de contratos y paritarias del sector público”, explica el informe presentado a Diputados.

Devaluación del peso

El otro componente relevante para el resultado final de las finanzas públicas, a nivel primario, esto es antes del pago de intereses de la deuda pública, es el nivel en que se ubique la cotización del dólar.

Hacienda resalta que “el principal desembolso de la moneda estadounidense son los subsidios a la energía. Una suba del 10% en la pauta de tipo de cambio para 2019 (de $40,10 promedio por dólar a $44,11) provocaría una “necesidad adicional” de subsidios de $57.000 millones.

Pero también, generaría un “beneficio” por el lado de la recaudación de unos $70.000 millones por el cobro de impuestos sobre las importaciones, como IVA aduanero, derechos y Tasa de Estadístic, que quedan totalmente en la caja de la administración nacional, porque no son coparticipables con las provincias.

Por el contrario, un desvío de esa naturaleza no afectaría a los exportadores, porque la “retención de emergencia” del 12% tiene un tope de $4 para la producción primaria y de $3 para los productos manufacturados.

También, los técnicos de Hacienda estimaron cuál sería el efecto de una suba del 1% en los precios de las materias primas en el mercado internacional, y concluyeron que el efecto directo sería positivo cercano a $2.400 millones, y supuestamente con signo contrario en caso de una baja en esa magnitud.

A modo de conclusión, en este apartado que se presentó por primera vez en la historia de la base del Presupuesto de Gastos y Estimación de los Recursos de la Administración Central para 2019, se destaca que “aún considerando los efectos indirectos sobre el gasto primario, un incremento en la inflación, una depreciación en el tipo de cambio nominal o en los términos del intercambio de bienes con el resto del mundo, impactarán positivamente sobre el resultado primario. En cambio, un deterioro en la actividad económica, una menor inflación o una apreciación cambiaria, lo afecta negativamente”.

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