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Mauricio Macri felicitó a River por ganar la Copa Libertadores y aseguró que «habrá revancha

El presidente Mauricio Macri mostró su gran expectativa por la Superfinal de la Copa Libertadores desde el momento cero. Hasta llegó a quedar en el ojo de la tormenta cuando aseguró que él quería que se jugara el partido con público visitante. Alejado de su agenda de trabajo por unos días, el mandatario palpitó la gran fecha en Villa La Angostura. Y tras la victoria del plantel millonario, no dudó en dedicarle un mensaje a los fanáticos.

«Felicitaciones a River y a todos sus hinchas por el triunfo en este partido histórico», escribió el jefe de Estado en sus redes sociales. Y, para coronar su gesto, concluyó: «Los de Boca sabemos que el fútbol siempre da revancha«.

En esa línea, cuestionó a los barrabravas que impidieron que atacaron el micro de Boca. «El comportamiento ejemplar de estos miles de argentinos que viajaron a Madrid demuestra que el problema de nuestro fútbol no son los hinchas, sino un puñado de delincuentes que usan la violencia mafiosa para defender sus negocios», siguió el Presidente.

Y terminó: «Con un espectáculo emocionante que recordaremos por mucho tiempo, hoy comprobamos que el fútbol es una fiesta que se puede vivir en paz».

El expresidente del club xeneize nunca escondió su gran fanatismo por este partido. Cuando comenzaron los preparativos para la Superfinal anunció que le había pedido a la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que la definición se disputara con público visitante. «Es una oportunidad de demostrar madurez y que estamos cambiando, que se puede jugar en paz», había señalado.

Pero sus deseos no fueron órdenes. Tanto River como Boca decidieron que en el estadio Monumental solo ingresara la hinchada local. Y, así, evitar incidentes y un mayor despliegue policial.

Sin embargo, esa medida no alcanzó. Y cuando el plantel de Boca se estaba dirigiendo al estadio en su micro, el 24 de noviembre, un grupo de hinchas de River los atacó con piedras, en el cruce de avenida Libertador y Quinteros. Los incidentes provocaron heridas en varios jugadores y una dilatada suspensión de la fecha. Pablo Pérez se llevó la peor parte al sufrir una úlcera en su ojo izquierdo.​

El escándalo se propagó rápidamente porque el mundo estaba mirando qué sucedía con el River-Boca. En el Monumental estaba incluso Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien había viajado especialmente para disfrutar de una final que quedó manchada por la violencia y la vergüenza. Como resultado, días después, renunció Martín Ocampo, ahora ex ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires.

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