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Las confesiones de la causa de los cuadernos se meten de lleno en el primer juicio a Cristina Kirchner

El primer juicio por corrupción que empieza el próximo 26 de febrero contra la expresidenta Cristina Kirchner, por fraude en la obra pública, será una parada clave en la causa de los cuadernos por el pago de sobornos durante el kirchnerismo.

En este primer juicio están bajo la lupa medio centenar de obras, que Cristina Kirchner otorgó en licitaciones al empresario Lázaro Báez, que también estará en el banquillo de los acusados. Fuentes del caso adelantaron que el fiscal de juicio, Diego Luciani, intentará incorporar como prueba las confesiones que se escucharon en la causa de los cuadernos. En ella, la expresidenta figura como principal procesada como “jefa” de una asociación ilícita montada durante su Gobierno para tener un sistema de recaudación ilegal.

Según fuentes del caso, que pretenden la incorporación de las pruebas, la batería de hallazgos son imprescindibles para entender el presunto fraude cometido durante el Gobierno de Cristina Kirchner con el manejo de la obra pública.

La intención de los investigadores es que se incluya la documentación recogida o bien la propia declaración de los arrepentidos. Hasta el momento -incluso lo solicitó la defensa de Cristina Kirchner- están convocados para el juicio como testigos Ángelo Calcaterra, ex IECSA y primo del presidente Mauricio Macri; y Carlos Wagner, dueño de ESUCO y extitular de la Cámara Argentina de la Construcción, que era una suerte de nexo con los Kirchner y los demás empresarios de la obra pública.

Junto con Cristina estarán sentados en el banquillo De Vido, José López, Carlos Kirchner y Báez, entre muchos otros.
Junto con Cristina estarán sentados en el banquillo De Vido, José López, Carlos Kirchner y Báez, entre muchos otros.

Otro que deberá declarar es Ernesto Clarens, persona de estrecha confianza con los Kirchner y exdueño de una financiera. Era quien recaudaba, según investiga la Justicia, los bolsos con dinero para entregárselos a Daniel Muñoz, entonces secretario de Néstor Kirchner.

Por lo pronto, el juicio por obra pública durará, según se prevé, un año. Unos 150 testigos desfilarán, a raíz de dos audiencias por semana. Según se estima, los alegatos podrían tener lugar incluso luego de las elecciones nacionales de octubre próximo, al igual que el veredicto.

Junto a Cristina Kirchner estarán sentados en el banquillo de los acusados su exministro de Planificación Federal, Julio De Vido; su exsecretario de Obras Públicas, José López; Carlos Kirchner, primo del expresidente; y Báez, entre muchos otros.

Por lo pronto y de cara al juicio, peritos contadores de la Corte realizan un peritaje para determinar si se pagaron sobrepreciosen las obras encargadas al empresario, pues es otro de los aspectos de la acusación sumada al direccionamiento que hubo para que él sea el encargado de hacerlas.

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