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La cárcel de Santiago del Estero donde escasea el agua y la comida, además se violan acuerdos internacionales contra el maltrato

Los presos tenían una sola comida -siempre la misma y en mal estado- por día, no tenían agua potable ni colchones donde dormir y podían bañarse dos veces por semana. Además, sólo les permitían salir de las celdas una hora por semana. Eso, entre otras restricciones, ocurría en el Centro Único de Detención de la Policía de Santiago del Estero, donde están alojadas 180 personas, publicó hoy el sitio web Infobae.

La Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) denunció el “trato cruel, inhumano y degradante, que agrava ilegítimamente la forma y condiciones de detención” y presentó un habeas corpus correctivo en favor de los detenidos en la justicia federal de la provincia. El gobierno de Gerardo Zamora reconoció lo que ocurría y modificó las condiciones de detención, según un informe que presentó.

A principios de abril funcionarios de la PPN, encabezados por Sebastián Cáceres, hicieron una visita al Centro Único de Detención de la Policía de Santiago del Estero, construido en 2015 en lo que era la ex ex fábrica textil Fandet. Allí se entrevistaron con presos que denunciaron las condiciones de detención. El organismo presentó el 12 de abril el habeas corpus en el que denunció “la situación infrahumana de detención de los internos” y al que accedió Infobae:

  • “Los internos sufren un régimen de encierro casi total. Es decir, se encuentran confinados en sus celdas durante las 24 horas del día a puertas cerradas, con excepción de los escasos momentos en que salen al patio, aproximadamente, treinta minutos los martes y jueves a la mañana.
  • Asimismo, este severo régimen de encierro no les permite gozar de sus derechos a trabajar y estudiar”.
  • “Los internos pernoctan en camas de cemento, no cuentan con colchones y, en su reemplazo, utilizan frazadas apiladas para conciliar el sueño.
  • No cuentan con ventiladores en las celdas, situación de especial consideración en una ciudad como Santiago del Estero, donde la temperatura suele ser elevada. Tampoco tienen televisores o radios para recrearse”.
  • Se los provee con solo una comida diaria, el almuerzo. El menú, según sus manifestaciones, tiene mal aspecto y no varía en lo absoluto. Se compone casi exclusivamente de guiso y, por su mala calidad, no es habitualmente consumido por muchos internos. Vale mencionar, asimismo, que los internos no están autorizados a cocinarse y que la falta de alimentación suficiente y adecuada es complementada por el alimento que les provee su familia”
  • “No tienen acceso libre a fuente alguna de agua corriente. Les proveen de solo dos bidones de agua diario, pero manifiestan que la misma no es potable por la deficiente higiene del tanque proveedo (aducen la existencia de residuos orgánicos e inorgánicos en su interior)”.
  • “No cuentan con visitas íntimas, reciben a sus familiares los miércoles y sábados de 14 a 16 hs., en un horario que no siempre se cumple”.
  • “El sector destinado al aseo personal solo se habilita para su uso los días martes y viernes en horarios restringidos. Es decir, solo tienen permitido bañarse dos días a la semana. En consecuencia, si intentan asearse dentro de su celda, utilizando los bidones que se les provee para higienizarse el inodoro con el que cuenta cada habitáculo, se les aplican sanciones como, por ejemplo, restricciones en el régimen de visitas. Se destaca, asimismo, la falta de entrega de elementos de higiene personas y/o para la celda”.
  • “No pueden realizar comunicaciones telefónicas de ningún tipo por no contar con teléfonos en su lugar de alojamiento, lo cual agrava aún más las condiciones de detención y alojamiento, cercenando sus vínculos familiares de forma alarmante y su derecho de defensa, por la imposibilidad de contacto con su abogado defensor”.
  • La deficiente atención del servicio médico, según las mismas declaraciones de los internos”.

La Procuración señaló que estas restricciones “resultan extremos que no hacen más que reproducir la violencia que con el tratamiento se pretende menguar”, por lo que pidió “acondicionar el establecimiento y mejorar las condiciones de detención del mismo”.

El Jefe del Centro Único de Detención, el comisario inspector Walter Barrionuevo, presentó un informe en el que reconoció la situación. “El sistema con el que se rige esa dependencia, para albergue, control, alimentación y sanidad de los detenidos es en base a las normas utilizadas por la policía, no así por las leyes vigentes de los servicios penitenciarios Nacionales o Provinciales, ya que los detenidos, al ser de tránsito, de manera constante se van renovando, durando sólo meses en su permanencia dentro de ese centro de detención”, señaló.

Barrionuevo agregó que, efectivamente, los presos salen dos veces por semana al patio, no tienen colchones porque son “elementos de fácil combustión y muy tóxicos podrían ser utilizados para generar un incendio dentro de su propio calabozo” y que duermes sobre “una acumulación de colchas” que “en muchas ocasiones incendiaron con el fin de generar incidentes”. También que cuentan con médicos que realizan “exámenes legales” pero que “no están dentro de sus obligaciones el certificar algún tipo de enfermedad ni expedir recetas para adquirir medicamentos”.

El juez federal Guillermo Molinari hizo lugar al pedido de la Procuración. Sostuvo que la Constitución Nacional establece que las cárceles “serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas” y que Argentina firmó tratados internacionales que garantizan el trato humano a todo detenido.

“En virtud de las constancias de autos, la necesidad de cautela se impone ordenándose el cese inmediato de los actos lesivos que agraven las condiciones de detención”, resolvió el magistrado el 19 de abril y le encomendó al jefe del Centro de Detención que presente un nuevo “informe detallado del cumplimiento” de la orden y convocó a una audiencia con autoridades de la provincia.

El comisario inspector Barrionuevo presentó el 2 de mayo otro informe de tres carillas al que accedió este medio. Allí constan las modificaciones que en una semana y media realizaron.

Se dispuso que los internos estén de 9 a 22 horas fuera de sus celdas para realizar “actividades deportivas y recreativas en el patio exterior de ese edificio, donde existe una cancha de básquet, se les provee pelotas deportivas y están autorizados para realizar actividades de recreación, lecturas de libros o consumir alimentos y bebidas autorizadas”.

También que se instalaron cinco televisores “pudiendo ellos observar noticieros, documentales, películas y programas de entretenimiento durante todo el día, tienen permitido usar una radio tamaño pequeño en los calabozos, para ser únicamente escuchado por quien la utiliza”.

Sobre el suministro de agua potable, el jefe del centro de detención señaló que se normalizó el suministro para “dar asistencia a inodoros, canillas y sector de duchas que utilizan los alojados en esta sede policial, durante todos los días de su permanencia”.

Respecto de la comida se informó que tiene desayuno y merienda con mate cocido con pan, almuerzo de guisos, fideos, arroz, polenta y estofado con carne vacuna o pollo pero “no se les provee de cena, ellos están autorizados a recibir, por cuenta de sus familiares, de comidas y bebidas”. El informe señala que la comida la preparan un cabo que “posee título de cocinero profesional” un agente que “posee título de cocinero profesional y chef ejecutivo”, quiénes “controlan la calidad y el estado de los alimentos”.

También que a los internos se les dio un colchón y todos los días se les entrega elementos de limpieza para asear los calabozos y el patio interno, que está en trámite el la instalación de una cabina telefónica y que no tiene entre las autorizaciones dar estudio o trabajo ni cuenta con espacio físico para las visitas higiénicas.

“Ante la orden emanada, se realizaron los cambios y se remarcó lo que ya se cumplía para dar un trato humano y digno a quienes tienen la desdicha de permanecer privados de su libertad”, concluyó el informe de Barrionuevo.

El juez Molinari realizó el 16 de mayo la audiencia. Estuvieron funcionarios del Gobierno de Zamora y del Poder Judicial. Entre ellos, el presidente del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, Sebastián Argibay; el ministro de Gobierno y Seguridad, Marcelo Barbur; el secretario de Seguridad, el comisario, David Pato; y el defensor general de la provincia, Enrique Billaud.

Las autoridades provinciales señalaron que estaban solucionando los reclamos y que hay un proyecto para construir una nueva cárcel en la provincia para alojar 600 personas. El funcionario de la Procuración señaló que los presos no tenían cena y el Ministro de Gobierno se comprometió a proveer esa comida. También adelantó que la Procuración va a realizar una nueva visita al centro de detención para constatar que hayan mejorado las condiciones de los presos.

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