Internacionales Política

Irlanda votó masivamente por la despenalización del aborto

Una “revolución silenciosa” en Irlanda aprobó masivamente en un referéndum eliminar la enmienda constitucional que impedía el aborto, en uno de los países más católicos y con la legislación más restrictiva de Europa. Con el Sí triunfando por el 66,4 por ciento y 33 por ciento apoyando el No, se enterró la enmienda octava, que daba iguales derechos a la vida a un no nacido que a su madre. La participación fue del 65 por ciento y el Si obtuvo una mayoría de 723.623 votos.

El primer ministro y médico Leo Varadkar anunció que “antes de fin de año” pasaría por el Parlamento irlandés la legislación para aprobar el aborto y el martes se iniciaran los trabajos parlamentarios. Los sondeos fracasaron estrepitosamente al prever los números del referéndum.

El papa Francisco visitará Irlanda en agosto, cuando el debate parlamentario va a estar a pleno pero enfrentarán otra sociedad multiétnica y plurireligiosa. Los irlandeses podrán abortar hasta las 12 semanas de gestación libremente y, luego, deberá ser aprobado su interrupción del embarazo por dos médicos, según un “draft” legislativo.

No hubo tal diferencia entre el voto urbano y el voto rural para explicar este tsunami a favor del cambio de la enmienda 8, que impedía el aborto en la Isla Esmeralda. Fue un referéndum que se jugó entre la nueva y la vieja generación de irlandeses, que apoyaron el No. Los jóvenes de entre 18 a 24 años definieron el referéndum, claramente. En Dublín, el Sí fue apoyado por el 76,6 por ciento de la población. Irlanda del Norte continúa con leyes draconianas, donde está prohibido el aborto y no hay actualmente gobierno que lo pueda discutir.

Miles de personas se agruparon en Dublín Castle, en la capital de Irlanda, para celebrar una conquista, esperar los resultados definitivos y terminar con “la hipocresía”, que forzaba a 170.000 mujeres irlandeses a viajar para abortar en Gran Bretaña o en Holanda. Dublin era una fiesta, con pubs repletos, música celta y mucha cerveza y las pantallas de la TV transmitiendo a todo volumen lo que sucedía frente al palacio.

“Esta es la culminación de una revolución silenciosa que está tomando lugar en Irlanda en las últimas décadas”, dijo el primer ministro Varadkar. ”La gente ha hablado. La gente ha dicho que quiere una constitución moderna para un país moderno, que respetamos a las mujeres y respetamos su decisión y sus opciones frente a su salud. Nosotros no somos un país dividido. Somos un país que respeta a las mujeres, que confía en las mujeres y que las apoya”, aseguró, en medio de una alegre ovación, como si fuera una estrella de rock and roll.

“Se acabó el aislamiento, el estigma. Votamos para la próxima generación”, dijo el primer ministro Leo Varadkar.

A su lado, el ministro de salud Simon Harris, también fue ovacionado. “Ya no le decimos: ‘Tomen el barco’, ‘Tomen el avión’. Les decimos: ‘Denos la mano’”, anunció el ministro de salid desde los balcones del palacio, junto al premier y sus ministros. “El resultado del referéndum no es causa para celebración sino el derecho de una mujer a elegir”, dijo.

La oposición reunida en “Sálvenos la enmienda 8” reconoció su derrota en la mañana del sábado. ”Lo que hicieron los votantes ayer es una tragedia de históricas proporciones”, dijeron en un comunicado.

Era un voto histórico, una batalla de 55 años, donde se jugó un directo desafío a la poderosa influencia de la iglesia católica en la vida cotidiana y la legislación de Irlanda. Pero con una sociedad diversa, que se ha vuelto multicultural y no sólo católica en los últimos 20 años.

Como en el referéndum por el casamiento igualitario y el divorcio, los irlandeses que vivían en Buenos Aires, Sidney, Bangkok, Los Ángeles, Nueva York, Gran Bretaña y toda Europa se tomaron un avión para votar y participar. Una mujer interrumpió su luna de miel para votar. Ciaran Gaffnney, de Limerick, viajó desde Buenos Aires, donde estaba viviendo los últimos nueve meses, para emitir su voto.

La campaña fue decidida con historias personales, tragedias, dolores y angustias de las mujeres que abortaron y lo que sufrieron para conseguirlo contándolo. Cada mujer que viajó al exterior para hacerse un aborto en Gran Bretaña u Holanda testimonió, contó su propia historia para romper el statu quo. El “exilio” del aborto, generalmente en secreto y con vergüenza.

NUESTRO PERFIL DE FACEBOOK

NUESTRA FAN PAGE

TWITTER

CANAL YOUTUBE UH